Carolina: un tumor raro a los 24 y un testimonio de esperanza
Me llamo Carolina, tengo 24 años y soy de Málaga. El 25 de octubre del año pasado me operaron de urgencia por un supuesto derrame en los ovarios, que al final.
Os comparto el testimonio que me escribió Carolina, una lectora de 24 años. Su mejoría se debe a su tratamiento médico —unas pastillas dirigidas para su tipo de tumor—; junto a él, ha sumado un cambio de alimentación y una actitud activa que la ayudan a sentirse más fuerte. Un mensaje de esperanza, siempre de la mano de su equipo médico.
Hola, buenas noches, Odile:
Me llamo Carolina, tengo 24 años y soy de Málaga. El 25 de octubre del año pasado me operaron de urgencia por un supuesto derrame en los ovarios, que al final resultó ser un gran tumor que invadía el colon. Cuando analizaron el tumor vieron que era un sarcoma epitelioide inflamatorio. Yo no tenía ni idea de tumores ni de sarcomas ni de nada relacionado: he sido siempre una niña muy sana que apenas ha pisado un médico.
Tras la operación me había quedado limpia. Me dijeron que me quedara tranquila, que hiciera mi vida con la mayor normalidad posible y que comiera de todo, pero con revisiones para comprobar si se reproducía, ya que es un tumor con muchas posibilidades de hacerlo.
Hace un mes me ingresaron de nuevo con una ascitis importante en la barriga. Jamás pensé que se me había reproducido, y menos tan rápido. En esos meses hice vida normal, comiendo de todo y mentalizada de que no volvería.

Cuando me confirmaron que se había reproducido, y como dijo aquel oncólogo «hazte a la idea de que esto es la enfermedad», se me vino el mundo encima. Estuve dos días llorando, muy triste. Mi caso era muy raro y no sabían qué tratamiento darme; no se conocen muchos tumores así, por lo que no me podían dar ni quimioterapia ni radioterapia. Al poco encontraron la solución en unas pastillas novedosas, el tratamiento ideal para mí.
Todavía recuerdo lo triste que estaba aquellos días en el hospital, aún sin asimilarlo, pero siempre con el apoyo de mi familia. Tanto es así que una tarde mi cuñado me regaló por sorpresa un libro que aseguraba que me gustaría mucho: «Mi revolución anticáncer».
Confieso que no suelo leer mucho y que me cuesta terminar los libros, pero en cuanto empecé el tuyo no podía parar. Lo más importante es que mi estado de ánimo cambió de manera radical, y si algún factor influyó, fue tu libro: descubrir que esta vez sí podía hacer algo para acompañar mi tratamiento y cuidarme. Y la energía y la fuerza que transmites.
Me dieron el alta y continúo con el tratamiento de pastillas en casa. Nada más volver me regalaron el segundo libro, el de las recetas. Me seguía motivando ver cómo podía influir cambiar mi alimentación. A partir de ahí no he vuelto a comer bollería, dulces, carnes ni lácteos: cambié la alimentación radicalmente, porque antes apenas comía verdura y fruta y me encantaban los dulces.
«Esta vez voy a poner de mi parte y a cuidarme al máximo. Esto no va a poder conmigo». Ese era, y sigue siendo, mi pensamiento.
Llevo 3 semanas con el tratamiento y ya tengo la noticia de que voy mejorando considerablemente y el tumor se va reduciendo.
Me llena de alegría este cambio de vida y pensar en el momento en que llegue a ser superviviente. Te escribo porque, releyendo tu libro, en la carta de gratitud pensé que era ideal contactar contigo.
Me siento agradecida porque iluminaste mis días más tristes en el hospital, por toda la fuerza que transmites con tu filosofía de vida y por la cantidad de gente a la que has ayudado. En el futuro me encantaría escribir un libro y seguir concienciando sobre la importancia de cuidarse durante el tratamiento. Y, por último, si alguna vez vienes a Málaga a una conferencia o firma, me encantaría conocerte.
¡¡Un beso y muchos saludos!!
Carolina
Cada caso es único. La alimentación y el estilo de vida acompañan y apoyan, pero no sustituyen el tratamiento oncológico: las decisiones, siempre con tu equipo médico.