Carpe diem. Aprovecha el momento
Para mí, la mejor receta anticáncer es vivir el presente: aprovechar cada instante, no aplazar lo que te hace feliz y aprender a estar de verdad aquí.
En este artículo
- 01 En esta vida solo una cosa es segura
- 02 ¿Por qué un cáncer me enseñó a vivir el presente?
- 03 Mi receta: trabajar menos y disfrutar más
- 04 Un día de playa que no cambiaría por nada
- 05 ¿Cómo practicar el carpe diem en el día a día?
- 06 ¿Qué significa «carpe diem»?
- 07 ¿Por qué dices que el carpe diem es una receta anticáncer?
- 08 ¿Cómo puedo empezar a vivir más el presente hoy mismo?
«Carpe diem» —aprovecha el momento— es, para mí, la mejor receta anticáncer que existe. No la venden en ninguna farmacia: consiste en exprimirle el jugo a cada instante, no aplazar lo que te hace feliz y aprender a estar de verdad presente. Te cuento por qué lo descubrí de la forma más dura y cómo lo practico cada día.
En esta vida solo una cosa es segura
En esta vida solo hay una cosa segura: algún día moriremos. Lo demás es probable, pero seguro, seguro, solo está eso. Cuando te dicen que tienes cáncer, la muerte se te acerca de golpe. Pero, ¿quién está libre de un accidente, de un atropello, de un infarto? Nuestra vida puede truncarse en cualquier momento, y entonces ya no hay vuelta atrás: ya no podemos decirle «te quiero» a nuestra madre, ni abrazar a nuestros hijos, ni hacer ese viaje que siempre habíamos soñado.
Por eso he aprendido a aprovechar el momento. A no aplazar un beso o un abrazo. A no posponer el jugar con mi hijo «para otro rato». A darme un baño relajante si es lo que me pide el cuerpo, aunque haya cosas que limpiar o planchar.
¿Por qué un cáncer me enseñó a vivir el presente?
Antes vivía con prisa, siempre pensando en lo siguiente: la próxima tarea, el próximo objetivo, el próximo lunes. El diagnóstico me obligó a frenar en seco. De repente, lo único que importaba de verdad cabía en una mañana: una risa de mi hijo, el sol entrando por la ventana, una conversación sin reloj.
No hizo falta que me curara para empezar a vivir mejor. Empecé en plena enfermedad, y esa mirada es la que me sigue acompañando hoy. El cáncer me quitó muchas cosas, pero me regaló una: la capacidad de estar presente y de dar las gracias por lo que sí tengo.
Mi receta: trabajar menos y disfrutar más
Mi receta es sencilla de decir y difícil de aplicar: trabajar menos y disfrutar más. Disfrutar de los hijos, de la pareja, de los amigos, pero sobre todo disfrutar de una misma. Disfrutar también de la soledad, reencontrarnos con quienes somos y aprender a estar bien con nosotros. Si no nos amamos a nosotros mismos, ¿a quién vamos a amar?
Yo siempre tuve la premisa de hacer aquello que me apetece y aplazar lo desagradable —fregar, planchar, esas cosas que nunca se acaban—. Desde la enfermedad lo hago más que nunca. No es egoísmo: es supervivencia emocional. Cuidar la mente forma parte del tratamiento, igual que cuidar las emociones.
Un día de playa que no cambiaría por nada
Hoy, al salir de mi clase de chi kung, me he ido con Iván y con el peque a la playa, a disfrutar del mar y del día de sol tan estupendo que hace en el sur. Hemos buscado conchas, hemos metido los pies en el agua fría entre risas y gritos, y hemos llenado los pulmones de aire de mar hasta la saciedad. Un día sencillo y, a la vez, de los más hermosos.

Os dejo esta foto de ese día, abrazada a mi hijo frente al mar, para que veáis la luz tan bonita que teníamos. No hubo plan, ni prisa, ni móvil: solo nosotros, la arena y las ganas de estar juntos. Eso, para mí, es carpe diem.
¿Cómo practicar el carpe diem en el día a día?
No hace falta un diagnóstico para empezar a vivir el presente. Estas son algunas cosas que a mí me funcionan:
- Da las gracias cada mañana por tres cosas, por pequeñas que sean. La gratitud reentrena la mirada.
- Reserva tiempo para lo que te llena —pasear, leer, bañarte en el mar— y trátalo como una cita innegociable, no como un premio.
- Suelta el piloto automático. Respira hondo, mira a los ojos a quien tienes delante, juega sin mirar el reloj.
- Muévete y sal a la naturaleza. El chi kung, una caminata o un baño de mar bajan revoluciones y te devuelven al cuerpo.
- Cuida tu estrés. El estrés crónico nos roba el presente y termina pasando factura a la salud. Descansar bien, respirar y, cuando hace falta, apoyarse en adaptógenos como la ashwagandha ayudan a recuperar la calma.
¿Qué significa «carpe diem»?
«Carpe diem» es una expresión latina que significa «aprovecha el día». Nos invita a vivir el presente, a no posponer la felicidad para un mañana que quizá no llegue y a saborear lo que tenemos hoy: las personas que queremos, un rato de sol, una risa compartida.
¿Por qué dices que el carpe diem es una receta anticáncer?
Porque cuidar la mente y las emociones forma parte de cuidarse entero. Vivir el presente reduce el peso del miedo y del estrés, mejora el ánimo y nos ayuda a sostener el resto de hábitos saludables. No sustituye al tratamiento médico, pero lo acompaña: una mente más serena afronta mejor la enfermedad.
¿Cómo puedo empezar a vivir más el presente hoy mismo?
Empieza por algo pequeño y concreto: deja el móvil una hora, sal a caminar, llama a quien quieres, date ese baño que aplazas. No esperes a tener tiempo «cuando todo esté hecho» —nunca lo está—. El presente es el único momento que de verdad tienes.