¿Cómo aumentar la fertilidad tras el cáncer?
¿Cómo aumentar la fertilidad tras el cáncer? Pautas de alimentación, hábitos y suplementos que pueden ayudar a cuidar la fertilidad tras el tratamiento oncológico.
En este artículo
Tras publicar la noticia de mi embarazo no me esperaba el aluvión de felicitaciones. ¡Muchas gracias a todos! También me habéis escrito para que os vaya contando cositas: que cómo, que qué tipo de parto tengo pensado… Este blog es de alimentación para prevenir y tratar el cáncer, así que voy a contároslo orientándolo también al cáncer, ¿vale? Sobre todo pensando en esas mujeres jóvenes que, como yo, han tenido cáncer y desean volver a ser madres.

En resumen: la quimioterapia puede reducir la fertilidad, pero no siempre la anula. Cuidar la alimentación, mantener un peso saludable, hacer ejercicio, evitar tóxicos y asegurar un buen aporte de omega 3 son medidas sencillas que pueden ayudar a tu salud reproductiva. Yo volví a ser madre dos veces de forma natural tras un cáncer de ovario con metástasis.
¿Afecta la quimioterapia a la fertilidad?
La quimioterapia es tóxica para los óvulos y puede producir amenorrea (falta de menstruación), infertilidad y menopausia precoz en mujeres jóvenes. Su efecto sobre la salud reproductiva es muy variable y depende de la edad de la mujer en el momento del diagnóstico y del tipo de quimioterapia usada.
En Estados Unidos hay más de 10 millones de supervivientes de cáncer, de los cuales el 5 % tiene entre 20 y 40 años y 12.400 son niños y adolescentes. Del total de supervivientes, solo el 8 % recupera la fertilidad 5 años después de terminar el tratamiento, y el 14 % a los 10 años. Si comparamos por edad, y basándonos en el linfoma de Hodgkin, la proporción de mujeres infértiles es del 18 % a los 20 años de edad y del 57 % a los 35 años.
Nuestro oncólogo debería informarnos de estos efectos tóxicos de la quimioterapia y la radioterapia, y proponernos alternativas para intentar conservar la fertilidad. En mi caso, ni me informaron ni me propusieron nada. Imagino que, ante un cáncer de ovario con metástasis, es más urgente evitar que la paciente muera que pensar en una maternidad futura.
Y, a pesar de todo —de la gravedad del caso, de la quimioterapia, de tener un solo ovario, de no haber hecho nada para preservar mi fertilidad—, volví a quedarme embarazada a los dos años del diagnóstico. No hice nada especial: solo seguí con la alimentación y el estilo de vida que instauré tras enfermar.
¿Cómo aumentar la fertilidad de forma natural?
Estas son las pautas de alimentación y estilo de vida que pueden ayudar:
- Deja de fumar y de tomar alcohol.
- Consume productos ecológicos: están libres de pesticidas y tienen más nutrientes, antioxidantes y vitaminas que los convencionales.
- Reduce la ingesta de carne y de proteína animal.
- Elimina el azúcar y los productos refinados tipo bollería.
- Toma cereales integrales y legumbres.
- Evita los alimentos con índice glucémico (IG) alto: azúcar, harinas blancas, patatas, palomitas de maíz, arroz blanco…
- Aumenta los fitoestrógenos de la dieta: algas, crucíferas, derivados de la soja y semillas de lino.
- Reduce los lácteos y sus derivados.
- Evita la cosmética y la colonia con ftalatos y parabenos.
- Evita los productos de limpieza con alquilfenoles.
- Asegura un buen aporte de omega 3: semillas de lino, nueces y pescado azul pequeño dos veces por semana.
- Aumenta las reservas de hierro: alga wakame, espagueti de mar y frutos secos como pistachos, almendras y avellanas.
- Toma muchos antioxidantes: están en las verduras y frutas, sobre todo en las rojas, verdes y amarillas.
- Evita el sobrepeso y la delgadez extrema.
- Haz ejercicio físico de forma regular.
- Medita y visualiza a tu futuro bebé.
En el hombre
- Más espermatozoides: alimentos ricos en arginina como cebolla, ajo, avena, brócoli, col, manzana, naranja o zanahoria.
- Mejor calidad del esperma: alimentos ricos en vitamina C como las verduras verdes, los cítricos, el espagueti de mar, la guayaba, la grosella negra o el perejil.
- Más testosterona: alimentos ricos en carnitina como ajo, cebolla, avena, pimientos, papaya y crucíferas.
¿Qué suplementos pueden ayudar a la fertilidad?
- Omega 3 (EPA y DHA): es clave para la salud reproductiva. Si no tomas pescado azul, un omega 3 de origen vegetal a partir de microalgas asegura el aporte sin depender del pescado.
- Aceite de onagra: rico en ácido gamma-linolénico, ayuda al equilibrio hormonal femenino.
- Salvia y té verde en infusión: se asocian a una mayor producción de espermatozoides.
- Complejo con vitamina B12, ácido fólico y yodo: conviene empezar a tomarlo en cuanto planees el embarazo, idealmente al menos 3 meses antes.
¿Aumenta el embarazo el riesgo de recidiva tras un cáncer de mama?
Una buena noticia para todas las mujeres que deseen ser madres tras superar un cáncer de mama: el embarazo NO aumenta el riesgo de recidiva.
Las conclusiones de un estudio retrospectivo de 1.200 mujeres dan tranquilidad a las supervivientes de cáncer de mama que estén embarazadas o deseen estarlo. En él, las mujeres que quedaron embarazadas después del diagnóstico —incluidas las que tenían tumores positivos a los receptores de estrógenos (RE)— no tuvieron mayor probabilidad de recurrencia ni de muerte por cáncer que las que no quedaron embarazadas. Hasta ahora se instaba a muchas mujeres a no quedarse embarazadas por miedo a una recaída.
El estudio se presentó en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica de 2017 (ASCO).
El cáncer de mama es el más común en las mujeres en edad fértil. Con la tendencia actual a retrasar la maternidad, puede aparecer antes de terminar la etapa reproductiva. Aunque a la mitad de las mujeres jóvenes recién diagnosticadas les gustaría tener hijos, menos del 10 % se queda embarazada después del tratamiento; de hecho, las supervivientes de cáncer de mama son las que menos probabilidades tienen de tener un bebé tras el diagnóstico.
El temor de médicos y enfermeras era que el embarazo aumentara la posibilidad de recurrencia, sobre todo en las mujeres con un tumor RE positivo. Como el cáncer de mama RE positivo depende de los estrógenos, se pensaba que los niveles hormonales del embarazo pudieran estimular el crecimiento de células tumorales residuales. Otra preocupación era la necesidad de interrumpir la terapia hormonal adyuvante (tipo tamoxifeno) antes de buscar el embarazo, un tratamiento que se recomienda mantener entre 5 y 10 años.
«Nuestros hallazgos confirman que el embarazo después del cáncer de mama no debe desalentarse, incluso en las mujeres con cáncer RE positivo», señaló el autor principal, el doctor Matteo Lambertini, oncólogo del Institut Jules Bordet de Bruselas. «Aun así, al decidir cuánto esperar, pacientes y médicos deben considerar el riesgo personal de recurrencia de cada mujer, en particular las que necesitan tamoxifeno o derivados».
Con 1.207 pacientes, es el mayor estudio realizado sobre la seguridad del embarazo tras un cáncer de mama y el único que aborda específicamente el cáncer RE positivo, el tipo más frecuente. Incluyó a mujeres diagnosticadas de cáncer de mama no metastásico antes de 2008 y menores de 50 años. La mayoría (57 %) tenían cáncer RE positivo y más del 40 % presentaban factores de mal pronóstico, como un tamaño tumoral grande o afectación de los ganglios axilares. De las 1.207 pacientes, 333 quedaron embarazadas y 874 no; por el diseño caso-control, cada paciente embarazada se emparejó con tres de características similares que no lo estaban.
El tiempo medio desde el diagnóstico hasta la concepción fue de 2,4 años. Las mujeres con cáncer RE positivo tienden a lograr el embarazo más tarde: el 23 % lo tuvo más allá de los 5 años desde el diagnóstico, frente al 7 % de las que tenían tumores RE negativos.
Resultados clave
Tras un seguimiento medio de unos 10 años desde el diagnóstico, no hubo diferencias en la supervivencia libre de enfermedad entre las mujeres que quedaron embarazadas y las que no, con independencia del estado de los receptores estrogénicos. Tampoco las hubo según si completaron el embarazo o abortaron, si se quedaron embarazadas antes o después de dos años, o si dieron el pecho.
Entre las supervivientes de cáncer RE positivo no hubo diferencias en la supervivencia global. En cambio, las supervivientes de cáncer RE negativo que quedaron embarazadas tuvieron un 42 % menos de probabilidad de morir que las que no. «Es posible que el embarazo sea un factor protector en las pacientes con cáncer de mama RE negativo, a través de mecanismos inmunitarios u hormonales».
Aunque los datos sobre lactancia en este estudio son limitados (64 pacientes, 25 de ellas amamantaron), los resultados sugieren que dar el pecho es factible, incluso después de una cirugía de mama.
¿Y si estoy en tratamiento hormonal? El ensayo POSITIVE
(Actualización de 2026.) Aquel estudio era tranquilizador, pero retrospectivo. La gran duda seguía en pie: ¿qué ocurre con las mujeres que están tomando terapia hormonal (como el tamoxifeno) y quieren interrumpirla para buscar un embarazo? A esa pregunta ha respondido el ensayo POSITIVE, publicado en The New England Journal of Medicine en 2023.
Participaron 516 mujeres premenopáusicas con cáncer de mama precoz y receptores hormonales positivos. Tras 18-30 meses de terapia hormonal hicieron una pausa —con un margen de hasta 2 años para concebir, dar a luz y amamantar— y después retomaron el tratamiento. Los resultados fueron esperanzadores:
- Interrumpir la terapia hormonal para buscar el embarazo no aumentó el riesgo de recaída a corto plazo: un 8,9 % de recurrencias, frente al 9,2 % de un grupo de comparación que no hizo la pausa.
- El 74 % se quedó embarazada y cerca del 64 % tuvo al menos un bebé; nacieron 365 niños.
La actualización presentada en 2026, con casi 6 años de seguimiento, ha confirmado que la seguridad se mantiene en el tiempo: la recurrencia a distancia fue incluso algo menor en las mujeres que hicieron la pausa (6,2 % frente al 8,3 % del grupo de comparación).
En resumen: hoy sabemos, y ya con un estudio prospectivo, que una pausa bien planificada del tratamiento hormonal para tener un hijo es una opción segura para muchas mujeres con cáncer de mama hormonal. Siempre, eso sí, valorando cada caso junto a tu equipo médico.
Este hallazgo, para mí, era previsible. Si tu deseo es ser madre, si pones toda tu ilusión en hacer realidad un sueño tras sobrevivir a un cáncer, es de esperar que no haya más mortalidad ni más recidiva tras lograrlo. Porque, señores, somos pura emoción.
En mi caso —cáncer de ovario— mucha gente me pregunta cómo he podido ser madre después de la enfermedad. Tras acabar la quimioterapia me propusieron una histerectomía con anexectomía, lo que se conoce comúnmente como «vaciar». Yo había terminado muy cansada de la quimio y tenía latente el deseo de volver a ser madre, así que decidí «esperar» para realizar esa intervención, sobre todo alentada por un estudio italiano que demostraba que las mujeres con cáncer de ovario que se sometían a cirugía conservadora —porque deseaban volver a ser madres y lo lograban— sobrevivían más y tenían menos recidivas que las que se sometían a cirugía radical y no eran madres tras el diagnóstico. En dos ocasiones he sido madre tras la enfermedad, y de manera natural: dos milagros que llenan mis días de alegría.