ESSURE, un anticonceptivo que puede destrozar la vida
El Essure se vendió como el anticonceptivo definitivo, pero ha destrozado la vida de miles de mujeres: dolor, alergias, perforaciones y un riesgo que nadie probó.
En este artículo
- 01 ¿Qué es el Essure?
- 02 ¿Qué efectos secundarios provoca el Essure?
- 03 En 2017 retiraron el Essure, pero el daño ya estaba hecho
- 04 Essure, inflamación crónica y riesgo de cáncer
- 05 ¿Qué puede hacer una mujer que lleva el Essure?
- 06 ¿Por qué se permite comercializar un producto sin demostrar su seguridad?
El Essure se vendió como el anticonceptivo definitivo: sin hormonas y para siempre. Para miles de mujeres se convirtió en una pesadilla. Dolor crónico, sangrados, alergias, perforaciones… Un dispositivo que se comercializó sin haber demostrado su seguridad y que ha destrozado la vida de muchas mujeres.
Cuando empecé a formarme como médico de familia hubo dos anticonceptivos que se pusieron de moda: el Essure y el Implanon. Hoy hablamos de uno de ellos, un caso que para mí es un ejemplo de cómo los intereses comerciales pueden ponerse por delante de la salud de las mujeres.
¿Qué es el Essure?
El Essure es un muelle de níquel, acero inoxidable, titanio y poliéster (plástico) que se implanta en las trompas. Provoca una inflamación crónica a nivel local y crea un ambiente hostil para un posible embarazo. Nos lo vendieron como la alternativa no hormonal y definitiva a la ligadura de trompas, a los anticonceptivos o al DIU.
Comenzó a comercializarse en 2003 sin haberse probado su inocuidad, sin haber demostrado si tenía o no efectos secundarios a largo plazo. (Imagino que hubo mucho dinero de por medio para que se aprobara su comercialización sin haber demostrado antes su seguridad).
¿Qué efectos secundarios provoca el Essure?
Nada más empezar a implantarse, fueron muchas las mujeres que denunciaron sufrir efectos secundarios:
- Picores en la zona vaginal.
- Calambres abdominales y dolor pélvico.
- Cefaleas y dolor lumbar.
- Sangrado menstrual abundante.
- Reacciones alérgicas (por el níquel).
- Y lo más grave: perforaciones en las trompas y embarazos no deseados.
Muchas mujeres, ante estos síntomas, pidieron que se lo retiraran. Pero retirarlo no es nada sencillo: a menudo obliga a extirpar las trompas e incluso el útero. Mira el caso de una mujer española que falleció tras retirarle el Essure. Una mujer muerta por un anticonceptivo que jamás debió comercializarse así.
En 2017 retiraron el Essure, pero el daño ya estaba hecho
Desde 2017 está prohibido su uso. Pero en España se calcula que 80 000 mujeres lo llevan puesto y más de 1000 han denunciado efectos secundarios asociados. Miles de mujeres conviven con un dispositivo retirado del mercado, sin información clara y, en muchos casos, sin un seguimiento adecuado.
Essure, inflamación crónica y riesgo de cáncer
Hay un efecto secundario que no suele describirse, pero del que, como médica integrativa, estoy convencida: el Essure puede favorecer el cáncer de trompa a largo plazo. ¿Por qué? Porque mantiene una inflamación crónica en la zona, y la inflamación crónica sostenida en el tiempo es uno de los grandes motores del cáncer. Cualquier tejido inflamado de forma permanente tiene más riesgo de degenerar.
¿Qué puede hacer una mujer que lleva el Essure?
Si llevas un Essure, no te alarmes, pero tampoco lo ignores:
- Acude a tu ginecólogo/a y coméntale tus síntomas, aunque te parezcan inconexos (alergias, dolor articular, fatiga, sangrados).
- Lleva un registro de tus molestias: cuándo aparecen, cómo evolucionan. Esa información es clave para tu médico.
- Busca unidades con experiencia en la retirada de este dispositivo; no todos los centros la realizan igual.
- Infórmate y apóyate en las asociaciones de mujeres afectadas por el Essure, que también orientan sobre la vía legal.
¿Por qué se permite comercializar un producto sin demostrar su seguridad?
Esta es la gran pregunta. Se aprobó y se implantó en miles de mujeres sin pruebas sólidas de seguridad a largo plazo, y cuando aparecieron los daños, retirarlo fue lento y costoso. Y luego nos repiten hasta la saciedad que todos los fármacos y dispositivos son seguros. El caso Essure demuestra que no siempre es así y que, demasiadas veces, somos las mujeres quienes pagamos las consecuencias.