Cáncer de mama: en contra de la cultura del lazo rosa
El Día contra el Cáncer de Mama el mundo se vuelve rosa, pero detrás del lazo hay mucho negocio. Os cuento por qué me indigna y por qué conviene mirar con ojo crítico.
En este artículo
El título de este post probablemente os sorprenderá, y esa es mi intención.
Ayer, 19 de octubre, se celebró el Día Mundial contra el Cáncer de Mama y medio mundo se volvió rosa. Desde este blog intento que todos los días sean días contra el cáncer —y no solo el de mama, sino todos—, aportando información sobre prevención y herramientas para el tratamiento. Ese día di una charla en AMAMA Granada y disfruté de una tarde preciosa con mujeres afectadas por la enfermedad. Pero estuve reflexionando y quiero contaros por qué estoy indignada con esta celebración.
El lazo rosa se ha convertido en un negocio
Se está haciendo del cáncer de mama un negocio. La campaña del lazo rosa, en muchos casos, no es más que una campaña comercial: algunas empresas se suman solo para ganar visibilidad entre el público femenino, aumentar ventas y desgravar impuestos. Y lo más sangrante es que muchos de sus productos no son ni de lejos saludables.
La campaña la ideó Estée Lauder en 1991, y desde entonces se han sumado marcas como Avon, Clinique o Revlon. Afirman destinar parte de sus ventas a la lucha contra el cáncer de mama, pero en sus productos encontramos ingredientes problemáticos como sodium lauryl/laureth sulfate, parabenos, ftalatos, filtros químicos, liberadores de formaldehído (diazolidinyl e imidazolidinyl urea), PEG o “parfum”.
Y no solo cosmética. Se han sumado empresas de todo tipo: marcas que usan blanqueantes que pueden generar dioxinas, cervezas “contra el cáncer de mama” (cuando el alcohol aumenta el riesgo de este cáncer), cadenas de comida rápida como KFC, o la industria láctea patrocinando carreras.
La incoherencia de los patrocinadores
Participé una vez en una carrera contra el cáncer de mama con mi peque y aluciné: al llegar a la meta nos dieron una bolsa con zumos, batidos y bollería industrial. Entre los patrocinadores había refrescos, cerveza y comida rápida, y te invitaban a un menú de hamburguesa por participar. ¿Cómo vamos a promover una dieta saludable para prevenir el cáncer con esos patrocinadores? Sería más coherente buscar el apoyo de productores de fruta, verdura, agua, cosmética natural y promotores del ejercicio físico.
¿A dónde va el dinero?
De todo lo recaudado, la cantidad que llega de verdad al cáncer de mama suele ser mínima, mucho menor que la destinada a marketing del propio producto. La mayor parte del dinero va a investigación de nuevos fármacos —importante—, pero se nos olvida lo esencial: la prevención y conocer el origen de la enfermedad. El cáncer de mama tiene un fuerte componente medioambiental, y a investigar su prevención apenas se dedica dinero. ¿Por qué? Porque ahí no gana ninguna empresa, aunque ganarían millones de mujeres y de familias.
Mira con ojo crítico
Hay un documental que intenta abrirnos los ojos sobre esta campaña comercial: Pink Ribbons (Lazos Rosas). Y la web Think Before You Pink (“piénsatelo antes de lanzarte al rosa”) denuncia el uso comercial de la imagen del cáncer de mama y reclama transparencia en las campañas de recaudación.
Por otro lado, deberíamos analizar la imagen que se da de la mujer con cáncer: esa especie de superwoman que puede con todo, que no se queja y que está guapísima a pesar de la quimioterapia. La realidad es mucho más dura, y esa idealización también hace daño.
Y, cómo no, los famosos que se suben al carro del lazo rosa para hacerse la foto de turno, en campañas que vuelven a tratar de forma frívola la imagen de la mujer.
En fin… espero que entendáis mi enfado y que analicéis la información con sentido crítico, sin creeros todo lo que nos cuentan.
Aclaración: No estoy en contra de las carreras ni de los actos benéficos contra el cáncer; gracias a ese dinero se ayuda a muchas personas y se impulsa la investigación, y la mayoría de iniciativas nacen del corazón. Tampoco estoy en contra del lazo rosa en sí: me parece genial mostrar solidaridad (aunque recuerdo que hay muchos más cánceres además del de mama). Lo que me indigna es el negocio y el merchandising alrededor de la enfermedad, y que se lucre sin tener en cuenta —o incluso yendo en contra de— el bienestar del enfermo. Estoy a favor de todo lo que de verdad ayude: alimentación saludable, bienestar emocional, ejercicio, apoyo entre pacientes y apoyo económico a quien lo necesite.