Las células tumorales son adictas a la glucosa
Descubierto el mecanismo que vuelve a las células tumorales adictas al azúcar La captación de glucosa alimenta la proliferación de los cánceres Si algo caract…
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¿Es verdad que el azúcar alimenta el cáncer? En cierto sentido, sí: las células tumorales son adictas a la glucosa. Necesitan grandes cantidades para crecer (el llamado efecto Warburg), y un equipo español ha descubierto el mecanismo que las vuelve tan voraces. Reducir el azúcar es una forma de no ponérselo fácil.

Lo que caracteriza a las células tumorales es su crecimiento descontrolado, y para ello necesitan mucha energía: por eso captan toda la glucosa que pueden. El fenómeno se describió en 1927 (efecto Warburg), pero hasta ahora nadie había explicado cómo se origina. Lo ha hecho el equipo de Manel Esteller, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (IDIBELL), en un trabajo publicado en Nature Communications.
El mecanismo descubierto
El equipo halló un gen alterado en las células tumorales: el responsable de eliminar el exceso de receptores de glucosa. Cuando ese gen se inactiva, los receptores (las «proteínas pescadoras» de glucosa de la superficie celular) se multiplican y el tumor capta todas las moléculas de glucosa de su alrededor para obtener energía rápida y proliferar.
Como producto de desecho, las células tumorales producen lactato, que a su vez acelera el crecimiento del tumor, favorece la angiogénesis y las metástasis e inhibe a los linfocitos que luchan contra el cáncer. Además, este metabolismo es tan ineficiente que consume enormes cantidades de glucosa, lo que puede contribuir al adelgazamiento de los pacientes.
«La parte interesante para futuros tratamientos es que, si con fármacos le quitamos esta fuente de energía, el tumor muere porque no se adapta fácilmente a usar otros sustratos», explica Esteller. En otras palabras: si el tumor no recibe glucosa, se queda sin combustible.
Menos azúcar, menos combustible para el tumor
Esto no significa que el azúcar «cause» el cáncer por sí solo, pero sí conviene reducir el azúcar y los refinados de absorción rápida (bollería, refrescos, pan y arroz blancos), que disparan la glucosa y la insulina. No es casualidad que algunos de los países que más azúcar consumen estén entre los que más cáncer padecen.

¿El azúcar causa cáncer?
El azúcar no causa cáncer directamente, pero las células tumorales se alimentan sobre todo de glucosa, y un consumo alto de azúcar y refinados eleva la glucosa y la insulina, que favorecen su crecimiento. Reducir el azúcar añadido es una medida sensata dentro de una alimentación anticáncer.
¿Hay que eliminar toda la glucosa de la dieta?
No. El cuerpo y el cerebro necesitan glucosa, que obtenemos de forma saludable de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Lo que conviene eliminar es el azúcar añadido y los refinados (refrescos, bollería, harinas blancas), no los hidratos de carbono de calidad.
Fuente: López-Serra P et al. «A DERL3-associated defect in the degradation of SLC2A1 mediates the Warburg effect». Nat Commun, 2014.