Mis principios, mis vivencias
Te cuento quién soy más allá de la bata: cómo un cáncer en 2010 cambió mi forma de entender la medicina y por qué decidí crear los suplementos de OFM Health.
En este artículo
Quiero contarte quién soy de verdad, más allá de la bata y de los títulos.
Soy médica de familia. Pero lo que cambió de raíz mi forma de entender la medicina no fue ninguna carrera ni ningún congreso: fue un diagnóstico. En 2010 me dijeron que tenía un cáncer de ovario con metástasis. Mi hijo era muy pequeño. De un día para otro la médica pasó a ser la paciente, y casi todo lo que creía saber sobre la salud se me puso patas arriba.
Aquello me obligó a mirar la medicina con otros ojos. No para darle la espalda a la ciencia, porque los tratamientos convencionales me salvaron la vida, sino para entender que somos mucho más que un conjunto de órganos que a veces fallan. Desde entonces trabajo desde lo que llamo medicina integrativa, que para mí se resume en una idea sencilla: sumar, no enfrentar.
En qué creo
No enfrento lo natural con lo convencional. Uso lo que tiene evidencia detrás, venga de donde venga. La cirugía y la quimioterapia tienen su sitio; también lo tienen la alimentación, el descanso, el movimiento y aprender a sostener el miedo. Lo viví en mi propia piel: cambiar cómo comía, cómo dormía y cómo me relacionaba con el estrés no sustituyó al tratamiento, pero me acompañó dentro de él.
También creo que mi trabajo no es darte órdenes, sino acompañarte y darte información para que decidas tú. Cada persona es un mundo y no hay una receta que sirva para todos, así que prefiero escuchar antes de recomendar. Y creo en vivir con propósito: tener un motivo para levantarte por la mañana no es autoayuda de manual, influye de verdad en cómo afrontamos la enfermedad. Lo he visto en mí y en las miles de personas a las que he acompañado.
Por qué nació OFM Health
Durante años me hicisteis la misma pregunta en consulta y en redes: «Odile, ¿y qué suplemento tomo?, ¿cuál es de fiar?». Y me daba rabia no poder recomendar con tranquilidad casi ninguno. El mercado está lleno de productos con dosis ridículas, formas que apenas se absorben y listas de ingredientes que asustan.
Así que decidí hacer los que a mí me habría gustado encontrar. OFM Health no es un negocio que monté para vender suplementos; es mi respuesta a esa pregunta que me hacíais.
Te cuento con qué criterio los formulo, sin adornos. Elijo la forma del nutriente que de verdad se aprovecha, no la más barata: magnesio bisglicinato en lugar de óxido, vitamina D3 con K2, cúrcuma con pimienta negra para que sirva de algo. Pongo la dosis que se usa en los estudios, no una simbólica para que la etiqueta quede bonita. Y quito lo que sobra, sin colorantes, sin edulcorantes artificiales y sin excipientes innecesarios.
Pienso mucho en quién va a tomarlos. Muchos están pensados para personas que están atravesando un tratamiento oncológico, o que arrastran fatiga o inflamación, gente que ya tiene bastante encima y no necesita más ruido.
Y hay un detalle que para mí lo cambia todo: parte de cada compra se dona a la Fundación UAPO, que ofrece ejercicio, nutrición y acompañamiento emocional gratuitos a pacientes con cáncer. Cuidarte y, a la vez, echar una mano a quien lo está pasando mal.
Por eso te digo que no son un producto más. Son la forma más honesta que se me ocurre de ponerte en las manos lo mismo que le daría a mi familia. Si quieres ver cómo están formulados, los tienes en OFM Health.