Vivir en la naturaleza reduce el riesgo de cáncer
Vivir en contacto con la naturaleza disminuye el riesgo de padecer cáncer: una noticia que recuerda la importancia del entorno y la vida al aire libre.
Hoy os dejo con una noticia publicada en el diario El Día que me ha parecido muy interesante. Gracias, Virginia.
Yo hace tiempo que apliqué la máxima de vivir en la naturaleza para evitar la recidiva del tumor. Tras terminar la quimioterapia nos fuimos a vivir a un pueblecito, y después de varios meses mirando casas por fin encontramos una con huerta y espacio para que el peque juegue a sus anchas. Vivir en la naturaleza es salud. Cuando me voy unos días de mi pequeño refugio estoy deseando volver y volver a sentir el río, las montañas, los pájaros, los olivos, el sol dándome en la cara…
Bueno, que me enrollo, y os dejo con la noticia.
Según ha declarado el doctor Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime y responsable de la Consulta de Segunda Opinión de Oncología en el Hospital San Camilo (Madrid), la posibilidad de sufrir un cáncer podría reducirse entre un 30 y un 40% para una persona que viva en plena naturaleza en lugar de en una ciudad con polución, ya que conseguiría protección frente a muchos factores negativos. Se trata de una estimación personal del oncólogo, expresada en declaraciones a los medios, y no de una cifra publicada por organismos como la OMS o la IARC.
Y es que, según sus estimaciones, más del 80% de los tumores oncológicos están relacionados con los estilos de vida y hábitos personales, y muchos de estos factores son fáciles de prevenir y corregir.
El doctor ha recordado, ante la celebración el sábado del Día Mundial contra el Cáncer, que esta enfermedad se origina por una alteración en el sistema de regeneración de las células y en sus mecanismos de control.
Según estas estimaciones citadas por el oncólogo, aproximadamente el 5% de los tumores tiene un origen genético y la exposición a agentes tóxicos durante el trabajo podría estar detrás de en torno a un 10% de los casos. El resto, entre el 80 y el 90%, estarían relacionados con los hábitos personales.
Brugarolas se ha referido a conductas comunes como la exposición al sol, la dieta, el consumo de tabaco y alcohol y el padecimiento de enfermedades.
Uno de los problemas más frecuentes es la exposición excesiva a la radiación solar. A nivel global, se estima que aproximadamente uno de cada tres nuevos tumores diagnosticados es un cáncer de piel (mayoritariamente no melanoma).
El factor responsable de la enfermedad oncológica más conocido es el hollín, la ceniza producida por los restos de material orgánico, los productos de combustión del carbón, petróleo, gasóleo y tabaco, así como las sustancias tóxicas de algunos alimentos.
El doctor ha señalado que el humo producido por la combustión de material orgánico es cancerígeno, aunque la contaminación más importante se produce por el hábito de fumar, por la utilización del carbón en la cocción de alimentos y en la calefacción.
En las ciudades se une la concentración de partículas y agentes tóxicos de origen industrial, que aumentan los efectos de los carcinógenos. Los estudios de referencia sobre partículas en suspensión (PM2,5) muestran que, por cada aumento de 10 microgramos por metro cúbico en su concentración, el riesgo de mortalidad por cáncer de pulmón se incrementa en torno a un 14%.
En cuanto a la comida, ha advertido de que la carne requemada hecha a la parrilla, sobre la brasa, las patatas fritas muy doradas, o las tostadas muy hechas y, en general, los alimentos carbonizados contienen productos cancerígenos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos.
El oncólogo ha indicado que es importante mejorar las condiciones de cocción de los alimentos para conservar las propiedades nutritivas y eliminar la aparición de tóxicos.
También se ha referido a la cocción y posterior enfriamiento lento de comidas que mezclan vegetales y carnes, porque genera la aparición de nitrosaminas, que son carcinógenas.
Sobre el consumo de alcohol, ha precisado que produce cáncer hepático, sobre todo cuando hay hepatitis y cirrosis, y representa un agente de primer orden en el tumor orofaríngeo y esofágico.
Nota de actualización (2026)
El artículo original de El Día que dio pie a esta noticia ya no está disponible en su URL original. El periódico sigue en activo; puedes consultar su portada actual en eldia.es.