Gazpacho verde de brócoli y aguacate
Un gazpacho fresco y cremoso que cuela crucíferas en crudo sin que se noten. Se hace en cinco minutos y no necesita cocinar nada.
- Preparación
- 10 min
- Total
- 10 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- vegana · vegetariana · sin gluten · sin lactosa
10 min
4 raciones
175 kcal
3 g
9 g
16 g
4 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
Este gazpacho nació de una necesidad muy concreta: comer brócoli en pleno agosto sin encender el fuego y sin que me diera pereza. Y funcionó tan bien que se ha quedado fijo en mi verano.
Es cremoso gracias al aguacate, fresquísimo gracias al pepino y a las hierbas, y esconde brócoli crudo sin que apenas se note. Una forma fácil de sumar crucíferas y grasas buenas en un plato que se hace en lo que tardas en poner la mesa.
Ingredientes
- 150 g de brócoli crudo (solo las flores), muy fresco y de un verde intenso
- 1 aguacate maduro
- 1 pepino (pelado si la piel es amarga)
- 1 diente de ajo pequeño (opcional, al gusto)
- 1 puñado de hojas de espinaca fresca o rúcula
- 1 puñado de hierbabuena o albahaca fresca
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de zumo de limón o vinagre de manzana
- 300 ml de agua muy fría (ajustar a la textura deseada)
- Sal al gusto
Preparación
- Lava bien el brócoli y separa solo las flores. Pela el pepino si su piel amarga y córtalo en trozos. Abre el aguacate y retira el hueso.
- Pon en el vaso de la batidora el brócoli, el pepino, la pulpa del aguacate, las hojas verdes, la hierbabuena, el ajo (si lo usas), el aceite y el limón.
- Añade la mitad del agua fría y tritura a máxima potencia hasta que quede muy cremoso. Ve incorporando el resto del agua poco a poco hasta lograr la textura que te guste.
- Prueba y rectifica de sal y acidez. Enfría en la nevera al menos 30 minutos.
- Sirve bien frío con unos dados de aguacate, unas semillas y un hilo de aceite de oliva por encima.
Por qué me gusta
- Cero cocción. Todo a la batidora, ideal para los días de calor y de poca energía.
- Crucíferas en crudo. El brócoli sin cocinar aprovecha mejor el sulforafano: en un estudio en humanos, su biodisponibilidad fue del 37 % crudo frente al 3,4 % cocido, porque el calor inactiva la enzima (mirosinasa) que lo libera.
- Grasas buenas. El aguacate y el aceite de oliva lo hacen saciante y cremoso.
- Se adapta. ¿Sin pepino? Usa calabacín crudo. ¿Sin aguacate? Un poco de anacardos remojados.
Cómo servirlo
Frío, siempre. Queda estupendo en vaso como aperitivo o en cuenco como primer plato, con un topping crujiente: semillas de calabaza, unas pipas de girasol o unos dados de aguacate. Si quieres hacerlo comida completa, acompáñalo de una tostada de pan integral con hummus o un puñado de legumbre cocida.
Referencias
- Vermeulen M, et al. Bioavailability and Kinetics of Sulforaphane in Humans after Consumption of Cooked versus Raw Broccoli. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 2008. https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/jf801989e
Los valores nutricionales, si aparecen, son estimados. Esta receta tiene una finalidad divulgativa y no sustituye las pautas de tu equipo médico o nutricionista.