Si has buscado ashwagandha y te has encontrado con decenas de marcas diferentes — KSM-66, Sensoril, Shoden, extracto genérico al 2,5%… — entiendo perfectamente la confusión. No todas las ashwagandhas son iguales. Como médica con 15 años en medicina integrativa, te explico qué dice la ciencia sobre cada forma y cuál elijo yo.
→ Más contexto en nuestra guía completa sobre ashwagandha.
Por qué importa la forma del extracto
La ashwagandha (Withania somnifera) es una planta y, como cualquier planta, su composición química varía según la parte usada, el método de extracción y los compuestos que se estandarizan. Los efectos que ves en los estudios clínicos dependen directamente del extracto concreto que se usó en ese estudio. Usar un extracto diferente y esperar los mismos resultados es un error habitual.
KSM-66: el extracto más estudiado clínicamente
KSM-66 es un extracto de raíz de ashwagandha estandarizado al 5% de witanólidos, desarrollado por Ixoreal Biomed. Es el extracto con mayor número de estudios clínicos en humanos publicados hasta la fecha, con más de 24 ensayos controlados aleatorios.
Sus resultados mejor documentados: reducción significativa del cortisol sérico, mejora de la calidad del sueño, aumento de la testosterona y mejora del rendimiento físico, reducción de la ansiedad y mejora cognitiva. La dosis estándar es 300-600 mg al día.
Sensoril: mayor concentración, más enfocado en estrés
Sensoril usa tanto raíz como hojas de ashwagandha, con una concentración de witanólidos al 10% (el doble que KSM-66), pero la dosis efectiva es más baja (125-250 mg). Tiene buena evidencia para reducción del estrés y la ansiedad, con algunos estudios en rendimiento cognitivo.
Es más caro que KSM-66 y la evidencia total es menor. Para el uso como adaptógeno general, KSM-66 sigue siendo la primera elección por volumen de evidencia.
Shoden: el más nuevo, concentración muy alta
Shoden es un extracto reciente estandarizado al 35% de witanoloides glicosilados, con dosis de solo 120 mg. Tiene resultados prometedores en estudios preliminares sobre sueño y vitalidad, pero la evidencia clínica total es muy inferior a KSM-66. Aún está en fase de consolidación científica.
Extracto genérico: el problema de los atajos
Muchos suplementos baratos usan «extracto de ashwagandha» sin especificar la forma ni la concentración de witanólidos. Pueden usar polvo de raíz seco (sin estandarizar), extractos al 1-2,5% de baja calidad, o mezclas no reproducibles. El problema: no hay estudios clínicos que respalden estos productos, y la cantidad de principios activos puede variar enormemente entre lotes.
Mi conclusión: KSM-66 para la mayoría de personas
Para un uso como adaptógeno general — reducir estrés, mejorar sueño, apoyar la función cognitiva y el rendimiento físico — KSM-66 es la elección con mayor respaldo científico y la que yo misma tomo. Es orgánica, está en su forma más biodisponible y los estudios que la avalan son reproducibles y publicados en revistas de calidad.
La ashwagandha que yo tomo y recomiendo
La Ashwagandha Orgánica KSM-66 OFM usa exactamente el extracto KSM-66, certificado como orgánico, con concentración de witanólidos garantizada al 5%. Sin aditivos, sin rellenos. Parte de los beneficios se donan a la Fundación UAPO.
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