Aceite de krill: beneficios, dosis y cómo tomarlo
Por qué el aceite de krill se absorbe mejor que el de pescado, para qué sirve su omega-3 EPA y DHA, la astaxantina, la dosis y cuándo tener precaución.
En este artículo
El aceite de krill es una de las formas más eficientes de tomar omega-3. Sus ácidos grasos EPA y DHA vienen unidos a fosfolípidos, que el cuerpo absorbe mejor que el aceite de pescado convencional, y además aporta astaxantina, un antioxidante natural. Traducido: necesitas menos cantidad para el mismo efecto y te ahorras el típico regusto a pescado.
Llevo años recomendando omega-3 en consulta, y la duda que más me plantean es por qué a veces sugiero krill en lugar del aceite de pescado de toda la vida. Te lo cuento sin tecnicismos.
¿Qué es el aceite de krill y por qué se absorbe mejor?
El krill es un pequeño crustáceo de las aguas frías de la Antártida, en la base de la cadena alimentaria marina. De él se extrae un aceite rico en los mismos omega-3 del pescado azul, EPA y DHA, pero con una diferencia que importa: aquí van unidos a fosfolípidos en lugar de a triglicéridos.
Esa forma fosfolipídica se integra más fácilmente en las membranas de nuestras células. Varios estudios comparativos han visto que el omega-3 del krill alcanza en sangre niveles similares o mayores que el aceite de pescado usando dosis más bajas. En la práctica son cápsulas más pequeñas y mucho menos reflujo con sabor a pescado, que es justo lo que hace que mucha gente abandone los omega-3 a las dos semanas.
¿Qué aporta la astaxantina?
El color rojizo del aceite de krill viene de la astaxantina, un carotenoide antioxidante. Hace dos cosas: protege al propio aceite de oxidarse (por eso el krill se enrancia menos) y suma su actividad antioxidante en el organismo. No es un milagro, pero es un buen acompañante.
¿Para qué sirve el aceite de krill?
Los beneficios mejor respaldados de los omega-3 EPA y DHA son:
- Corazón: ayudan a mantener niveles normales de triglicéridos y el funcionamiento normal del corazón.
- Inflamación: el EPA y el DHA dan lugar a moléculas que ayudan a resolver la inflamación, algo de fondo en casi cualquier problema crónico.
- Articulaciones: hay estudios que apuntan a menos rigidez y molestias.
- Cerebro y ánimo: el DHA es un ladrillo estructural del cerebro, así que un buen aporte de omega-3 forma parte de cuidar la cabeza y el estado de ánimo.
¿Cómo y cuándo tomarlo?
Tómalo con una comida que lleve algo de grasa, que mejora su absorción. No hace falta una hora concreta; lo que de verdad cuenta es la constancia. Si buscas un aporte alto por un motivo concreto, como triglicéridos elevados, ajusta la dosis con tu médico.
¿Quién debe tener cuidado?
Dos avisos, porque la seguridad va primero. Si tienes alergia al marisco, evítalo: el krill es un crustáceo. Y si tomas anticoagulantes o antiagregantes (warfarina y similares), los omega-3 a dosis altas pueden potenciar su efecto, así que consúltalo antes con tu médico. Conviene también suspenderlo unos días antes de una cirugía programada, siempre con indicación médica.
Y que no se nos olvide: un suplemento acompaña a una buena alimentación, no la sustituye. El pescado azul, las nueces y las semillas de lino siguen siendo la base.