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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Alimentación Saludable

Embutido ecológico o convencional: cuál elegir y por qué

Hace unos días os enseñaba la etiqueta de algunos embutidos que podéis encontrar en los supermercados convencionales.

Dra. Odile Fernández Actualizado el 1 min de lectura
Embutido ecológico o convencional: cuál elegir y por qué
En este artículo
  1. 01 ¿Por qué el embutido convencional no es buena idea?
  2. 02 ¿Y el embutido ecológico?
  3. 03 Entonces, ¿qué elijo?
  4. 04 ¿Y las alternativas vegetales?

El embutido convencional lleva carne… y una lista de aditivos que no querrías leer, incluidos los nitritos (E-250) que se relacionan con el cáncer de colon. Lo ideal es reducirlo al mínimo; y, si de vez en cuando te apetece, elegir bien marca la diferencia.

¿Por qué el embutido convencional no es buena idea?

La OMS clasifica la carne procesada como cancerígena (grupo 1), por su relación con el cáncer colorrectal. Buena parte del problema está en los nitritos y nitratos que se usan como conservantes y para dar color: en el organismo pueden transformarse en nitrosaminas, compuestos cancerígenos. A eso se suma que muchos embutidos baratos llevan poca carne y muchos aditivos, almidones y azúcares.

¿Y el embutido ecológico?

En el embutido ecológico no se permiten estos aditivos, y mucho menos los de la familia de los nitritos. Si lees su etiqueta, encontrarás algo tan simple como carne, especias y sal, y poco más. Esa es justo la diferencia: no se trata solo de “calidad”, sino de lo que NO lleva.

Entonces, ¿qué elijo?

  • Lo ideal es no consumir embutido de forma habitual: la carne roja y procesada se asocia al cáncer de colon.
  • Si vas a tomarlo de vez en cuando, elige jamón serrano ibérico de calidad o embutido ecológico sin nitritos.
  • Lee siempre la etiqueta: cuantos menos ingredientes y más reconocibles, mejor.

Sí, el embutido eco es más caro que el fiambre de marca blanca. Pero, precisamente porque conviene comerlo poco, merece la pena invertir un poco y saber que lo que te llevas a la boca es comida de verdad. Lo barato, en este caso, sale caro para la salud.

¿Y las alternativas vegetales?

Si te gusta el sabor de un buen untable pero quieres cuidarte, prueba con patés vegetales caseros (de lentejas, remolacha o setas) o con un buen hummus: sabrosos, sin nitritos y llenos de fibra. Para el bocadillo del día a día, salen ganando.

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