Educación y respeto: basta de insultos y difamación
La medicina está cambiando hacia un enfoque integrativo, centrado en la persona. Una reflexión sobre el respeto, la ciencia y por qué la integrativa suma.
En este artículo
Estamos viviendo «tiempos revueltos»: es una etapa de transición en la medicina y como todas las etapas de cambio hay momentos duros. La sociedad y sobre todo, los enfermos reclaman una atención multidisciplinar e individualizada, piden que se traten enfermos y no enfermedades. Los enfermos quieren ser sujetos activos y responsables de su salud y de su enfermedad, los enfermos quieren empoderarse y participar en la toma de decisiones en torno a su salud y su vida. Esto da miedo, mucho miedo a médicos y enfermeros porque no tenemos formación para atender de la manera que reclaman los enfermos, le da miedo a la big farma porque no está preparada para que disminuyan sus ingresos si la medicina se centra en promocionar y mantener la salud en vez de centrarse en tratar enfermedades y le da miedo a una parte de la sociedad con una visión muy reduccionista de la enfermedad y de la medicina.
La medicina y la sociedad están cambiando, y dentro de unos años en España, al igual que ya ocurre en Estados Unidos, Alemania o Suiza el abordaje de las enfermedades se hará desde la medicina integrativa, pero mientras esto llega toca escuchar las burlas, desprecios, insultos y amenazas de esa parte de la sociedad a la que le dan miedo los cambios. A nivel mundial se está formando una red de competencias en oncología integrativa para ofrecer protocolos de medicina integrativa a todos los enfermos y formar a los profesionales sanitarios (por supuesto, España no está dentro de esta red internacional, donde sí está la sociedad danesa contra el cáncer, el centro internacional de investigación contra el cáncer de Noruega o el departamento de Oncología de la Universidad de Núremberg de Alemania)
Os recuerdo esta brillante frase de Schopenhauer

Seguimos… esta nueva visión de la medicina ya es imparable, aunque algunos pongan toda su fuerza y energía en intentar frenar este cambio. Entiendo que todas las opiniones son respetables, entiendo que puedes no estar de acuerdo con las ideas u opiniones de alguien, entiendo que no te gusten los artículos científicos que demuestran que la medicina integrativa tiene más beneficios para el enfermo y la sociedad que el enfoque tradicional … lo que no entiendo es la falta de respeto y educación hacia quienes no comparten tu opinión.
Me cuesta contaros esto, porque es doloroso leer lo que voy a escribir ahora, pero creo que es necesario para que conozcáis un poco más a esos que se resisten al cambio.
Ayer presenté mi último libro en la Biblioteca pública Francisco Villaespesa de Almería, sala llena, con un ambiente agradable, relajado y muchas personas con cáncer sí, pero llenas de esperanza.

Una charla donde combiné experiencia personal como superviviente de cáncer y médico de familia, con estudios científicos que hablan de la relación entre lo que comemos y cómo vivimos, con el riesgo de enfermar de cáncer y otras enfermedades como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes… hablo del estudio EPIC, estudio PREDIMED, del Proyecto de Actualización Continua de la Fundación Internacional para la Investigación del Cáncer. Una charla similar a las que suelo impartir, charlas en las que hablo de medicina integrativa, de aunar la medicina oficial con las terapias que hayan demostrado ser de utilidad.
Lo que yo digo o escribo cada uno lo interpreta como quiere o puede, y está en su derecho, pero lo que no tolero es que me insulten e insulten a una de las personas que más quiero en este mundo. No quiero transcribir sus palabras, así que os dejo la captura de pantalla de lo que han escrito para que vosotros mismos lo leáis.
El respeto, la educación, la tolerancia son valores fundamentales para la convivencia. Son valores que aprendemos de nuestros padres y de nuestro entorno. Los padres son el espejo donde nos reflejamos los hijos, con su ejemplo formamos nuestros valores. ¿Cómo serán los hijos de estas personas que están viendo tanto odio en sus padres?

Segunda aclaración (sé que poco sirve hacer aclaraciones a estas personas, porque ellos siguen oyendo y leyendo lo que quieren)… yo mantengo la afirmación de que “las personas agradecidas son más felices”, no afirmo que las personas con cáncer son las más felices… puede que lo sean o puede que no, dependerá de cómo viva cada uno su enfermedad. Por fa, escuchad con las orejas de escuchar
Podría seguir… hasta el infinito y más allá…





Si sonrieseis más, liberaríais el odio y la rabia. Probad, please
Mi madre es una persona maravillosa, increíble, inteligente, servicial, bondadosa, tolerante, empática, compasiva, cariñosa, amorosa, respetuosa, educada, trabajadora incansable, bondadosa… me ha enseñado valores tan importantes como el respeto, la educación y la tolerancia, por eso jamás entraré en vuestro juego, por eso jamás os contestaré con vuestras mismas palabras. Seguiré contestando con ciencia, divulgando, ayudando a otras personas y escribiendo sí, por mucho que os moleste me gusta este blog y me gusta investigar y divulgar, lo siento por vosotros, pero yo soy así.

¿Qué es la medicina integrativa?
Es un enfoque que combina la medicina convencional con aquellas terapias complementarias que han demostrado utilidad y seguridad en estudios científicos. No sustituye al tratamiento médico: lo acompaña. Pone el foco en la persona —su alimentación, su descanso, su estado emocional— y no solo en la enfermedad, para cuidar la salud de forma más completa.
¿La medicina integrativa sustituye al tratamiento oncológico convencional?
No, en absoluto. La medicina integrativa suma, no sustituye. La cirugía, la quimioterapia o la radioterapia siguen siendo la base del tratamiento del cáncer. Lo que aporta el enfoque integrativo es acompañar ese tratamiento con hábitos y terapias que mejoran la calidad de vida, siempre de la mano del equipo médico que trata a cada persona.
¿Por qué genera tanto rechazo divulgar sobre medicina integrativa?
Todo cambio incomoda. Schopenhauer ya lo decía: toda verdad atraviesa tres fases hasta aceptarse. Hablar de prevención, alimentación y estilo de vida cuestiona un modelo centrado solo en tratar enfermedades, y eso despierta resistencias. La mayoría de las críticas nacen del miedo al cambio, no de una lectura serena de la evidencia.
¿Cómo respondo a los insultos y la difamación?
Con ciencia y con calma. Jamás contesto con las mismas palabras de quien insulta: sigo divulgando, investigando y compartiendo estudios. El respeto, la educación y la tolerancia son valores que aprendí de mi madre, y son la mejor respuesta frente al odio. Discrepar es legítimo y enriquecedor; faltar al respeto, nunca.