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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Alimentación Saludable

La sobrealimentación nos enferma: exceso, obesidad y cáncer

Estoy preparando el taller de mañana sobre Dieta y Cáncer para el ICongreso de la Escuela de Pacientes del SAS y quiero haceros participes de una imagen que m…

Dra. Odile Fernández Actualizado el 1 min de lectura
La sobrealimentación nos enferma: exceso, obesidad y cáncer

En el mundo conviven dos caras de la misma moneda: en algunos países millones de personas mueren de hambre, mientras que en Europa y América nos enferma justo lo contrario, el exceso. Se estima que el 30-40 % de los cánceres se relacionan con la alimentación, y casi siempre por sobrealimentación.

La sobrealimentación nos enferma

¿Por qué el exceso nos enferma?

La alimentación que favorece el cáncer es una alimentación por excesos: rica en azúcar, harinas refinadas, grasas de mala calidad, ultraprocesados y calorías vacías. Ese patrón —bollería, galletas, snacks, comida rápida, refrescos— nos conduce a la obesidad, la diabetes tipo 2 y el cáncer.

No es una exageración: la obesidad se asocia a una docena larga de tipos de cáncer (mama, colon, endometrio, riñón, páncreas, hígado, esófago…), según las grandes revisiones de la WCRF y la IARC. El tejido graso en exceso mantiene un estado de inflamación crónica y altera nuestras hormonas, un terreno que favorece la enfermedad.

La buena noticia: está en gran parte en tu mano

Que el 30-40 % de los cánceres se relacionen con el estilo de vida es, en realidad, una noticia esperanzadora: significa que hay mucho que podemos hacer.

  • Come comida real: verduras, legumbres, fruta, frutos secos, cereales integrales.
  • Reduce los ultraprocesados, el azúcar y el alcohol.
  • Mantén un peso saludable y muévete cada día.
  • Cocina en casa todo lo que puedas: es la mejor forma de controlar lo que comes.

No se trata de obsesionarse ni de contar calorías, sino de devolverle el sentido común a lo que ponemos en el plato. Comer mejor es, probablemente, la decisión preventiva más poderosa —y agradecida— que está a nuestro alcance.

Y conviene no olvidar el contraste del que partíamos: que una parte del mundo enferme por exceso mientras otra muere por falta de alimento debería hacernos repensar también nuestra relación con la comida y con el consumo.

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