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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Alimentación Saludable

La Cebolla, un potente anticancerígeno

"Cada cebolla que tomamos agrega un día de vida a nuestra existencia", dice un sabio dicho. Las cebollas son ricas en vitaminas B y C y en minerales.

Actualizado el 4 min de lectura
Cebolla morada entera y cortada por la mitad
En este artículo
  1. 01 ¿Por qué la cebolla es anticancerígena?
  2. 02 ¿Qué dice la ciencia sobre cebolla y cáncer?
  3. 03 ¿Cómo aprovechar al máximo sus beneficios?
  4. 04 Cantidad diaria recomendada
  5. 05 Precauciones y contraindicaciones
  6. 06 Otros beneficios para la salud
  7. 07 Fuentes y referencias científicas

Lo importante en 30 segundos

  • La cebolla (Allium cepa) es la fuente vegetal más abundante de quercetina, un flavonoide con actividad anticáncer demostrada en estudios in vitro y epidemiológicos.
  • La cebolla morada contiene además antocianinas y es la variedad con más quercetina y polifenoles.
  • La WCRF clasifica los vegetales del género Allium (cebolla, ajo, puerro, chalota) como probablemente protectores frente al cáncer de estómago.
  • Mejor consumirla cruda o ligeramente cocinada, en cantidades de 100-150 g al día (media cebolla mediana).

“Cada cebolla que tomamos agrega un día de vida a nuestra existencia”, dice un sabio dicho.

Las cebollas son ricas en vitaminas B y C y en minerales. Sustancias muy importantes para que funcione nuestro sistema antioxidante y eliminemos los dañinos radicales libres.

Activa la secreción de los jugos digestivos y favorece el mantenimiento de la flora intestinal que beneficia la eliminación de toxinas y a nuestro organismo en general.

También contiene una buena proporción de enzimas y glucoquinina, un compuesto al que ya en los años 30 se le atribuyó un efecto hipoglucemiante en estudios con animales; estudios más recientes en humanos sugieren que el consumo de cebolla cruda puede ayudar a reducir la glucemia, por lo que puede ser un buen aliado dietético para las personas con diabetes.

Las cebollas son la fuente natural más abundante de bioflavonoides, entre ellos la Quercetina.

La cebolla morada es la variedad más rica en quercetina.

Sería conveniente consumirla a diario para aprovechar sus excelentes propiedades antitumorales.

De su misma familia y por tanto con propiedades similares encontramos la cebolleta y el puerro.

Además de sus propiedades antitumorales, la cebolla es muy útil para regular los niveles de colesterol y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

¿Por qué la cebolla es anticancerígena?

La cebolla concentra varios compuestos bioactivos con efecto sinérgico:

  • Quercetina: flavonoide con actividad antioxidante, antiinflamatoria y antitumoral demostrada en estudios preclínicos. Modula vías de proliferación celular, angiogénesis y apoptosis.
  • Antocianinas (en la cebolla morada): pigmentos con potente actividad antioxidante.
  • Compuestos organosulfurados (sulfuro de dialilo y derivados): los mismos que dan al ajo sus propiedades anticáncer.
  • Fructanos y FOS: prebióticos que alimentan la microbiota intestinal saludable.
  • Glucoquinina: ayuda a regular la glucemia y la sensibilidad a la insulina.

¿Qué dice la ciencia sobre cebolla y cáncer?

  • El estudio EPIC (más de 500.000 participantes) observó una asociación moderada, en el límite de la significación estadística, entre un mayor consumo de cebolla y ajo y un menor riesgo de cáncer de estómago de tipo intestinal, especialmente en poblaciones del sur de Europa.
  • Un meta-análisis publicado en Gastroenterology (2011) sobre vegetales Allium encontró asociación inversa con el riesgo de cáncer gástrico.
  • Estudios preclínicos muestran que la quercetina inhibe el crecimiento tumoral en modelos de cáncer de mama, ovario y próstata.
  • La World Cancer Research Fund incluye los Allium en su recomendación general de consumir variedad de vegetales y hortalizas a diario.

¿Cómo aprovechar al máximo sus beneficios?

  1. Cebolla cruda en ensaladas, gazpacho, salmorejo o ceviche: conserva intacta la quercetina, sensible al calor prolongado.
  2. Pícala y deja reposar 10 minutos antes de cocinar (igual que el ajo): activa los compuestos azufrados.
  3. Cocina a fuego suave y poco tiempo: si la doras o caramelizas mucho, pierdes parte de la quercetina.
  4. Aprovecha la capa exterior (la primera bajo la piel seca): concentra hasta 3 veces más quercetina que el centro.
  5. Cebolla morada > cebolla blanca: el doble de polifenoles y antocianinas adicionales.

Cantidad diaria recomendada

Los estudios poblacionales con efecto positivo trabajan con cantidades cotidianas:

  • 100-150 g al día (media cebolla mediana) repartidos en una o dos comidas.
  • Variar entre cebolla, cebolleta, puerro y chalota para diversificar polifenoles.
  • En gazpacho y salmorejo de verano ya entras en cantidades terapéuticas con facilidad.

Precauciones y contraindicaciones

  • Reflujo gastroesofágico: la cebolla cruda puede empeorar los síntomas; mejor cocinada.
  • Síndrome del intestino irritable con sensibilidad a FODMAP: los fructanos de la cebolla pueden provocar molestias. Considera bulbos como cebollino o sustituye por la parte verde del puerro.
  • Anticoagulantes: en grandes cantidades puede potenciar el efecto antiagregante. Mantén consumo estable.

Otros beneficios para la salud

Más allá del cáncer, hay evidencia razonable de que la cebolla:

  • Reduce el colesterol LDL y la presión arterial (meta-análisis en Phytotherapy Research).
  • Mejora la función endotelial y la flexibilidad arterial.
  • Apoya la microbiota intestinal por su contenido en fructanos y prebióticos.
  • Ayuda a regular la glucemia en personas con prediabetes.

Fuentes y referencias científicas

  • World Cancer Research Fund — Vegetables and fruits and the risk of cancer
  • Galeone C, et al. Onion and garlic use and human cancer. American Journal of Clinical Nutrition (2006)
  • Turati F, et al. Allium vegetable intake and gastric cancer: a case-control study and meta-analysis. Molecular Nutrition & Food Research (2015)
  • Slimestad R, et al. Onions: a source of unique dietary flavonoids. Journal of Agricultural and Food Chemistry (2007)

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