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Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Mente y vida anticáncer

La envidia: cómo te afecta y cómo gestionarla

Este verano he leído un libro que ha parecido muy interesante y os recomiendo a todos los que de una forma u otra queréis cambiar vuestra vida: El libro de la…

Dra. Odile Fernández Actualizado el 4 min de lectura
Mujer reflexionando frente a un espejo sobre la envidia, con la frase «La envidia: cómo te afecta y cómo gestionarla»
En este artículo
  1. 01 ¿Qué es realmente la envidia?
  2. 02 ¿Por qué la envidia afecta a tu salud?
  3. 03 ¿Cómo gestionar la envidia, la propia y la ajena?

Este verano he leído un libro que me ha parecido muy interesante y que os recomiendo a todos los que, de una forma u otra, queréis cambiar vuestra vida: El libro de las pequeñas revoluciones, de Elsa Punset. Son 250 rutinas para mejorar tu día a día: rutinas para enfrentarte al enfado, la ira, la tristeza o los miedos, y rutinas para motivarte y conseguir tus metas.

Portada del libro «El libro de las pequeñas revoluciones» de Elsa Punset

Hay una rutina que me ha encantado, dentro del apartado «Para ser más fuertes, más libres», dedicada a la envidia.

Creo que soy una persona poco envidiosa y, cuando he sentido envidia, ha sido «envidia sana», la que me ha motivado a esforzarme y a mejorar. La otra envidia, la que en mi tierra llaman «envidia cochina», la he sentido pocas veces, pero parece que en este mundo hay muchííísima.

Os transcribo lo que dice Elsa Punset sobre la envidia en su libro:

Controla la envidia

Uno de los rasgos más habituales cuando una persona tiene éxito es que reciba muchas críticas por ello. Y normalmente, ¡ese es un efecto del éxito que nadie se espera! ¿Por qué hay personas que odian a quien las cosas le van bien? ¿Por qué sentimos envidia?

La envidia es un mecanismo evolutivo que te dice: «¡Despierta! ¡Ponte en marcha! ¡Compite! ¡No te quedes atrás!». A la naturaleza le ha interesado hacernos un poco envidiosos para estimularnos. Pero, ojo, porque cuando sientes mucha envidia se activan nodos de dolor físico en tu cerebro. ¡La envidia duele! En cambio, cuando un envidioso se entera de que a la persona que envidia le va mal, se le activan los centros de recompensa del cerebro. Y eso le alivia el dolor que siente, aunque solo sea momentáneamente…

Los estudios revelan que cuanta menos autoestima tienes, más posibilidades hay de que sientas mucha envidia: por una parte, alivias tu frustración centrando tu energía en odiar al otro y, por otra parte, puedes justificar que el éxito del otro «no es para tanto» o «no es merecido».

¿Qué puedo hacer frente a la envidia?

Si eres el blanco de la envidia de alguna persona (o de muchas), es porque creen que tienes algo que ellos no tienen. Inspira a los demás si puedes. Muéstrales qué cosas son posibles. Sé compasivo y generoso, dales esperanza y estrategias útiles para que ellos puedan conseguir sus metas. Pero ¿y si no puedes ayudarles? Entonces relájate y aléjate. No puedes luchar contra esa parte oscura de la naturaleza humana.

Si eres tú el que sientes envidia, y quieres superarlo, piensa esto: hay lugar para el éxito de todos en este mundo. ¡Hay tanto por hacer y la vida es tan corta! La envidia es natural, pero consume tiempo y energía. Transforma esa envidia en algo constructivo para ti y para los demás: ponte manos a la obra para definir lo que es el éxito para ti y lograr tus propias metas.

La rutina: ¿Qué es para ti el éxito? ¿Ser rico y vivir en una casa grande? ¿Ayudar a los demás? ¿Formar parte activa de tu comunidad? ¿Trabajar en una organización específica? Solo tú puedes definir y llevar a la práctica lo que es importante en tu vida.

— Elsa Punset, El libro de las pequeñas revoluciones

Hagamos entre todos un mundo mejor; dediquémonos a intentar mejorar la vida de los demás y dejemos atrás la envidia cochina. Canalicemos nuestra fuerza, nuestra energía y nuestro tiempo en hacer cosas positivas por los demás.

¿Qué es realmente la envidia?

No toda la envidia es igual. Existe una “envidia sana”, más cercana a la admiración, que nos motiva a esforzarnos y a mejorar. Y existe la envidia que duele, esa que centra toda la energía en el malestar por lo que tiene el otro. Suele nacer de la comparación y, a menudo, de una autoestima frágil: quien envidia alivia su frustración mirando (y a veces despreciando) al de al lado.

¿Por qué la envidia afecta a tu salud?

Porque rara vez viene sola. La envidia mantenida alimenta la rumiación —dar vueltas una y otra vez a lo mismo— y la comparación constante, dos motores del estrés crónico. Y el estrés sostenido eleva el cortisol, empeora el sueño, favorece la inflamación y desgasta el ánimo. Las redes sociales lo amplifican: compararnos con vidas editadas y perfectas nos deja, casi siempre, peor de lo que estábamos.

¿Cómo gestionar la envidia, la propia y la ajena?

  • Practica la gratitud. Anotar cada día tres cosas que valoras desplaza el foco de lo que te falta a lo que ya tienes.

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