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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Alimentación Saludable

Los aditivos alimentarios y sus riesgos para la salud

Los ADITIVOS y sus riesgos para la salud Los aditivos son sustancias que se añaden de forma intencionada a los alimentos y bebidas con el fin de conservarlos…

Dra. Odile Fernández Actualizado el 5 min de lectura
Los aditivos alimentarios y sus riesgos para la salud
En este artículo
  1. 01 Nitratos y nitritos
  2. 02 E-230, E-231 y E-232 (bifenilo, ortofenilfenol y ortofenilfenato sódico)
  3. 03 E-239 (hexametilentetramina)
  4. 04 E-284 (ácido bórico)
  5. 05 TBHQ, terbutilhidroquinona (E-319)
  6. 06 E-102 (tartrazina o amarillo 5)
  7. 07 E-621 (glutamato monosódico o MSG)
  8. 08 Cómo reducir el consumo de aditivos

Los aditivos son sustancias que se añaden de forma intencionada a los alimentos y bebidas con el fin de conservarlos en buen estado o mejorar su olor, sabor o color. Muchos son inocuos, pero algunos son muy tóxicos y deben ser evitados. En altas dosis se han relacionado con la aparición de cefaleas, asma, urticaria e incluso cáncer. Aprendamos a reconocerlos para así evitarlos.

Nitratos y nitritos

Los nitratos, nitritos, nitrosamidas y nitrosaminas son los llamados compuestos N-nitrosos. Están en el origen de algunos tipos de cáncer.

Los nitratos son sustancias abundantes en el suelo y en el agua, por lo que los podemos encontrar en el agua potable, en vegetales como las espinacas, en alimentos tratados (salados, encurtidos, etc.) y en el tabaco.

Los nitritos son aditivos utilizados en la industria alimentaria para conservar la carne y darle sabor y color. Los podemos encontrar en las etiquetas alimentarias como:

  • E 249 — Nitrito potásico
  • E 250 — Nitrito sódico
  • E 251 — Nitrato sódico
  • E 252 — Nitrato potásico

Los nitratos se pueden convertir a nitritos por una reacción química de reducción que puede tener lugar en el intestino por acción de bacterias allí presentes. Están presentes en embutidos, salazones, patés, preparados de carnes, bacón y cervezas. Tóxicos en especial para los niños. Los nitratos se relacionan con el cáncer oral, de estómago, esófago y colon-recto.

La ingesta abundante de carne hace que el pH en los jugos gástricos disminuya, favoreciendo la formación de nitrosaminas, que son cancerígenas. La vitamina C inhibe la formación de nitrosaminas in vitro y podría ayudar a protegernos de las sustancias nitrosadas: si consumimos alimentos que contienen nitratos, debemos consumirlos junto a alimentos ricos en vitamina C para evitar su toxicidad. Por ejemplo, bocata de fiambre con rúcula y tomate.

E-230, E-231 y E-232 (bifenilo, ortofenilfenol y ortofenilfenato sódico)

Son conservantes sintéticos procedentes del petróleo. Se aplican sobre la piel de los cítricos y se relacionan con el cáncer de vejiga. No desaparecen al lavarlos. Si vas a usar la piel de los cítricos para consumo, asegúrate de que estos sean de cultivo ecológico.

E-239 (hexametilentetramina)

Es un conservante sintético derivado del amoniaco y del formaldehído. Se emplea en conservas de pescado, caviar y cortezas de quesos provolone para evitar mohos y bacterias. Provoca mutaciones genéticas en animales de laboratorio. Puede ser cancerígeno.

E-284 (ácido bórico)

Se emplea en el caviar y en ciertos enjuagues bucales. Es un tóxico que afecta al sistema nervioso.

TBHQ, terbutilhidroquinona (E-319)

Es un antioxidante y aromatizante; permite que la comida dure mucho más tiempo en buenas condiciones, se origina del petróleo y está estrechamente ligado al butano.

Está en la comida, pero también en laca para el pelo y cremas para la piel. El TBHQ puede tener como efecto secundario el padecimiento de vómitos, náuseas, silbidos en los oídos, síntomas de delirio o colapso.

La conocida como “comida basura” es de las que más TBHQ contienen. Se puede encontrar junto a:

  • Aceites hidrogenados (vegetales)
  • Colorantes artificiales
  • Edulcorantes artificiales (sustitutos del azúcar)
  • Benzoato de sodio
  • Sales de aluminio
  • Aspartamo
  • BHA (butilhidroxianisol)
  • BHT (butilhidroxitolueno)
  • Sopas instantáneas
  • Salsas
  • Nitritos y nitratos (productos cárnicos procesados)
  • Galletas
  • Cereales
  • Galato de propilo
  • Dióxido de azufre
  • Sulfitos (pan de molde, vinos de mesa)

No se recomienda su consumo en embarazadas ni niños. En altas dosis provoca hiperactividad, asma, urticaria e insomnio. Se acumula en la grasa. A largo plazo puede ser cancerígeno. Está prohibido en Japón. Un reciente estudio demuestra que puede restar eficacia a la vacuna de la gripe: si lo consumimos durante la vacunación, puede restar eficacia al tratamiento.

E-102 (tartrazina o amarillo 5)

Se usa como colorante alimentario sintético para dar a los alimentos color amarillo y naranja. Se añade a zumos, polos, sopas, salsas, helados y chicles, pero también a cosméticos y algunos fármacos. Está presente en el colorante alimentario que compramos para dar color a paellas y arroces. Este componente puede causar reacciones alérgicas, asma y urticaria, sobre todo en personas sensibles a la aspirina. También hay estudios que indican que este colorante puede afectar a la actividad del cerebro, produciendo posible hiperactividad y déficit de atención. Por ello, desde 2008 el Parlamento Europeo obliga a que los alimentos que lo contienen sean etiquetados con «pueden tener un efecto adverso sobre la actividad y la atención de los niños». La tartrazina está prohibida en Noruega, y en Austria y Alemania lo estuvo.

E-621 (glutamato monosódico o MSG)

Es un potenciador del sabor que se usa para mejorar el sabor de los alimentos y que nos quedemos con más ganas de seguir comiendo, lo que se ha asociado a mayor riesgo de obesidad cuando se consumen alimentos que lo contienen. Este aditivo produce un aumento en las ganas de comer de hasta un 40%, según un estudio. Aunque se le considera un aditivo seguro, hay mucha controversia a su alrededor porque los estudios son contradictorios. En personas sensibles puede producir dolor de cabeza, tensión muscular, hormigueos, náuseas y reacciones alérgicas.

Su uso industrial está aumentando a pasos agigantados. Hace cuarenta años se producían 200.000 toneladas de glutamato monosódico y hoy se producen más de 3.000.000 de toneladas al año. El informe de Market Research sobre el mercado del glutamato prevé que en el año 2020 genere unos ingresos de 5.850 millones de dólares, creciendo a una tasa anual del 4,5% entre 2015 y 2020. Por tanto, parece evidente que la industria nunca va a hablar mal de él. Yo restringiría los alimentos que contengan potenciadores del sabor. Revisa bien las etiquetas.

Cómo reducir el consumo de aditivos

  • Da prioridad a los alimentos frescos y elaborados en casa. Di adiós a los aditivos.
  • Descarga apps que te ayuden a identificar los aditivos más tóxicos, como INGRED o E-Aditivos.

Aquí puedes escuchar el podcast del programa donde hablamos de aditivos alimentarios en Canal Sur Radio.

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