Métodos de cocción anticáncer (III): alimentación cruda
Consumir alimentos crudos ayuda a conservar enzimas, vitaminas y minerales sensibles al calor: una forma interesante de sumar nutrientes a la dieta anticáncer.
Consumir los alimentos crudos es una forma especialmente interesante de aprovechar sus nutrientes. Cuando calentamos un alimento por encima de 45 grados se empiezan a destruir las enzimas que facilitan su digestión; se destruyen las vitaminas sensibles al calor, como son la vitamina C y B; los minerales se tornan inorgánicos y son más difíciles de asimilar; las proteínas se desnaturalizan y se torna más difícil su digestión.
Lo importante en 30 segundos
- Consumir alimentos crudos preserva enzimas, vitaminas sensibles al calor (como la C y la B) y minerales que se pierden al cocinar por encima de 45 grados.
- La alimentación crudivegana genera menos estrés digestivo, ayuda a controlar la glucemia, mejora las digestiones y favorece el descanso del sistema inmune.
- En invierno o durante la quimioterapia y radioterapia el cuerpo puede pedir alimentos calientes y la mucosa intestinal está más irritada: incluye crudos siempre que te siente bien.
- Idea de fondo: que tu dieta tenga el mayor número posible de alimentos crudos, y el resto al vapor, hervidos o a la plancha.
Por tanto, para aprovechar al máximo los nutrientes lo mejor es no perder tiempo cocinando alimentos y consumirlos como nos los ofrece la naturaleza.
La alimentación crudivegana además de ser cruda excluye lácteos, carne, pescado y huevos de la dieta. Es la dieta que menos estrés digestivo produce y la que más nutrientes aporta, dejando más tiempo libre a nuestro sistema inmune para dedicarse a su función natural de vigilancia y defensa del organismo, un proceso de gran interés en el contexto oncológico. También nos ayuda a controlar las cifras de glucemia, algo importante en el proceso oncológico.
También mejora nuestras digestiones, nos ayuda a mantener un peso saludable y nos hace sentir más ligeras y con más energía. Si además utilizamos alimentos ecológicos estas ventajas serán aún mayores.
Hay situaciones en que puede ser difícil hacer una dieta cruda, como por ejemplo en invierno, estación en que el cuerpo nos pide paliar el frío con alimentos calientes; durante la quimio y radioterapia la mucosa intestinal está irritada y puede apetecer menos comer crudo. Pero siempre que sea posible deberíamos incluir el mayor número de alimentos crudos en nuestra dieta.
En el blog voy dejando recetas crudiveganas que hacen este tipo de dieta apetecible. Normalmente, pensamos en alimentos crudos y en lo primero que pensamos es en una ensalada, pero mas allá de las ensaladas, hay sorprendentes posibilidades tanto dulces como saladas.
Ahora viene el buen tiempo, y con ello mucha variedad de fruta y verdura, que nos va a dar mucho juego a la hora de preparar la comida.
En resumen, la dieta anticáncer debería incluir el mayor número de alimentos crudos posible, y el resto de alimentos deberán ser preparados al vapor, hervidos o a la plancha. Deberemos excluir los horneados, los fritos y los ahumados como veremos en otra entrada.
Y para despedirme os dejo con una foto de un puesto de frutas frescas que visitamos en el Mercado de la Boquería de Barcelona.