Yoga para enfermos y supervivientes de cáncer
En este blog ya hemos hablado alguna vez de los beneficios del yoga para los enfermos de cáncer.
En este artículo
Lo importante en 30 segundos
- La guía SIO/ASCO 2017 recomienda el yoga con Grado A para reducir ansiedad y mejorar calidad de vida durante y después del cáncer de mama; Grado B para fatiga y sueño.
- Estilo recomendado durante el tratamiento: yoga restaurativo o suave, énfasis en respiración y relajación. Evita Bikram, Ashtanga o Power Yoga.
- Frecuencia útil según estudios: 2-3 sesiones de 60-90 minutos a la semana.
- Mejor con profesor formado en yoga oncológico (programas Yoga4Cancer, LOY-LIFE) o sesiones gratuitas de Memorial Sloan Kettering o Cancer Research UK.
En este blog ya hemos hablado alguna vez de los beneficios del yoga para los enfermos de cáncer. Hoy lo que quiero es preentaros un programa de yoga oncológico que ya está en marcha en España. Este proyecto está a cargo de Adriana Jarrín, superviviente de cáncer de ovario y profesora de yoga.
Adriana ofrece clases de yoga para enfermos oncológicos en Barcelona y si queréis saber más sobre ella, su proyecto y los horarios de las clases, aquí tenéis su blog. “Adrianayoga”
Según palabras de Adriana, las clases de Yoga Oncológico promueven un espacio de re-conexión, diálogo, observación y disfrute de las posibilidades del cuerpo, la mente y las emociones para afrontar la enfermedad como una experiencia de vida.
Beneficios físicos: Flexibiliza y relaja los músculos y tejidos afectados.
Descomprime las articulaciones.
Alivia la fatiga y los sofocos provocados por el tratamiento.
Alivia los dolores ocasionados por la cirugía o el tratamiento.
Fortalece el sistema cardiovascular y óseo.
Relaja el sistema nervioso.
Contribuye a regular el apetito.
Reduce el insomnio.
Oxigena tejidos y órganos a través de la respiración.
Activa el sistema inmunológico.
Promueve el ejercicio físico.
Beneficios mentales y emocionales: Reduce el estrés y la depresión.
Favorece la concentración.
Contribuye a la gestión de emociones negativas.
Facilita la re-conexión con el cuerpo y las emociones.
Fortalece la autoestima.
Promueve la creación de redes de apoyo.
Y para los que ya sois profes de yoga y queréis formaros para poder ofrecer clases de yoga oncológico os dejo con la información de un curso de FORMACIÓN DE PROFESORES DE YOGA PARA SUPERVIVIENTES DE CÁNCER
¿Qué evidencia respalda el yoga en oncología?
El yoga ya no es un complemento “alternativo” en oncología: forma parte de las guías clínicas oficiales.
En 2017, la Society for Integrative Oncology (SIO) publicó una guía conjunta con la American Society of Clinical Oncology (ASCO) sobre terapias integrativas durante y después del tratamiento del cáncer de mama. El yoga obtuvo recomendación de Grado A para:
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Reducir la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo durante el tratamiento.
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Mejorar la calidad de vida en supervivientes.
Y recomendación de Grado B para reducir fatiga relacionada con el cáncer y mejorar el sueño.
En 2022, ASCO publicó otra guía específica sobre manejo de la ansiedad y la depresión en adultos con cáncer, en la que vuelve a incluir el yoga como intervención no farmacológica con evidencia razonable.
Beneficios documentados en estudios clínicos
Los ensayos publicados, sobre todo en pacientes con cáncer de mama, muestran efectos consistentes en:
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Fatiga: reducción significativa según el meta-análisis de Cramer et al. (Annals of Oncology, 2017) con más de 24 estudios.
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Calidad del sueño: estudios de Bower y colaboradores en Cancer mostraron mejoras objetivas con yoga restaurativo.
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Sofocos asociados al tratamiento hormonal: ensayo de Carson et al. (Menopause, 2009).
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Síntomas depresivos: revisión Cochrane de 2017 con efecto moderado.
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Función inmune y marcadores inflamatorios (IL-6, TNF-α): trabajos del grupo de Janice Kiecolt-Glaser en Journal of Clinical Oncology.
¿Qué tipo de yoga es adecuado durante el cáncer?
No todos los estilos son apropiados. Lo más estudiado y recomendado durante el tratamiento es el yoga adaptado a oncología, que suele basarse en:
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Yoga restaurativo o yoga suave (Hatha lento).
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Énfasis en respiración consciente (pranayama) y relajación guiada (yoga nidra).
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Posturas adaptadas con apoyo de manta, cojines y bloques.
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Evitar inversiones profundas, posturas que compriman el abdomen o sobrecarguen un brazo operado.
Los estilos intensos como Bikram, Ashtanga o Power Yoga no son recomendables durante el tratamiento activo.
Cuándo y cómo empezar
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Idealmente, con un profesor formado en yoga oncológico (existe titulación específica, por ejemplo Yoga4Cancer o el programa LOY-LIFE).
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Avisa siempre del momento del tratamiento en el que estás (radioterapia, quimio, postcirugía).
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En las primeras semanas post-cirugía, evita posturas con carga en el brazo afectado si has tenido cirugía de mama con vaciamiento axilar.
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Frecuencia útil: 2-3 sesiones de 60-90 minutos a la semana, según los estudios.
¿Y si no hay profesor especializado cerca?
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Programas online supervisados de plataformas serias (Yoga4Cancer, Sat Bir Khalsa, Yoga U Online).
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Vídeos de organizaciones reconocidas como Memorial Sloan Kettering Cancer Center y Cancer Research UK, que ofrecen sesiones gratuitas adaptadas.
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Aplicaciones como Down Dog permiten adaptar la intensidad.
Fuentes y referencias científicas
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Greenlee H, et al. Clinical Practice Guidelines on the Evidence-Based Use of Integrative Therapies During and After Breast Cancer Treatment. CA: A Cancer Journal for Clinicians (SIO/ASCO 2017)
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Cramer H, et al. Yoga for improving health-related quality of life, mental health and cancer-related symptoms in women diagnosed with breast cancer. Cochrane Database of Systematic Reviews (2017)
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Bower JE, et al. Yoga reduces inflammatory signaling in fatigued breast cancer survivors. Psychoneuroendocrinology (2014)
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Andersen BL, et al. Management of Anxiety and Depression in Adult Survivors of Cancer: ASCO Guideline. JCO (2023)
