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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Prensa

Alimentos enemigos del cáncer (y sus amigos)

Alimentos «enemigos» del cáncer y sus aliados: qué conviene reducir y qué sumar a la dieta para cuidarse y prevenir mejor. Una guía práctica y sencilla.

Actualizado el 7 min de lectura
Patatas fritas amontonadas
En este artículo
  1. 01 Omega 3
  2. 02 Barra libre
  3. 03 Para ellas: alimentos para prevenir el cáncer de mama
  4. 04 Las sustancias a vigilar
  5. 05 La lista a evitar
  6. 06 Más allá de la comida

Os presento una noticia publicada en el periódico Ideal. Cada día más periódicos se hacen eco de la importancia de la alimentación para tratar y prevenir el cáncer.

Lo importante en 30 segundos

  • Según el texto, hasta el 80 % de los cánceres en menores de 65 años podrían evitarse con cambios en el estilo de vida y la dieta.
  • Frutas, verduras, cereales integrales y aceite de oliva concentran la mayor capacidad antioxidante; los omega-3 del pescado azul se asocian a menor riesgo.
  • Alimentos a favor: tomate, brócoli, ajo y cebolla, cítricos, frutos rojos, té verde y yogur.
  • A reducir: carnes procesadas, fritos, bollería y ultraprocesados por sustancias como acrilamida o nitrosaminas.
  • El riesgo también va más allá de la comida: ciertos tóxicos ambientales y químicos del entorno influyen.

Fuente: ideal.es

Patatas fritas amontonadas

El 80% de los cánceres en personas con menos de 65 años podrían evitarse mediante cambios en su estilo de vida y en su dieta. Así lo sostiene el Instituto de Omega 3. Y es que hemos oído hablar de ellos e incluso en ocasiones creemos que sabemos a qué grupo pertenece cada uno. Pero son muchas las veces en las que la duda nos asalta. ¿Este alimento es anticancerígeno?, nos preguntamos. ¿Y este otro es factor decisivo que contribuye a contraer cáncer? Delimitar qué productos aumentan las posibilidades de adquirir esta enfermedad y cuáles, por el contrario, disminuyen ese riesgo nos ayuda ya no solo a acostumbrarnos a una dieta equilibrada y saludable, sino a interiorizar una conciencia racional sobre qué está en nuestras manos para evitar el cáncer.

En este empeño debemos dar por hecho que los alimentos milagro no existen. En cambio, sí que disponemos de otros que impiden o retrasan de un modo u otro la formación o la proliferación de células cancerígenas. A rasgos generales, hay que conocer que las frutas, verduras, cereales y productos derivados poseen la mayor fuerza antioxidante y anticancerígena. En la cara opuesta, los productos con conservantes, colorantes y aromatizantes constituyen el colectivo a olvidar: carnes, grasas, alcohol y tabaco entran en él.

Hay más: el Dr. Francisco J.G. Muriana, científico titular del Instituto de la Grasa (CSIC) de Sevilla, miembro del Comité Científico del Instituto Omega 3 y uno de los autores del Libro Blanco de los Omega 3, nos informa de que “existe una correlación entre la ingesta excesiva de grasas, de ácidos grasos saturados y de alcohol, y la disminución en la ingesta de fibras dietéticas y antioxidantes, con el aumento de la incidencia de cáncer en poblaciones que se caracterizan por estos hábitos alimenticios. Estos excesos o defectos nutricionales hacen más comunes los cánceres de aparato digestivo, hígado, páncreas, mama y próstata. Por el contrario, el consumo de ácidos grasos omega-3 se asocia con una disminución en la expresión de los cánceres de mama, colon y próstata”.

Omega 3

La Fundación Puleva ha publicado que está demostrado científicamente que los ácidos grasos omega-3 tienen la capacidad de reducir el crecimiento de células cancerígenas humanas y de ayudar a recuperar el sistema inmune de las personas afectadas por diversos tipos de cáncer. Además, su consumo dificulta la movilidad de las células cancerígenas, por lo que también reducen el riesgo de invasión y metástasis en aquellas personas que ya han contraído la enfermedad.

Así que ten en cuenta que los ácidos grasos omega-3 poseen un efecto anticancerígeno en el cáncer de colon, mama, leucemia y en el melanoma maligno cutáneo, ayudando a detener el crecimiento de las células cancerígenas.

Barra libre

  • Tomates: contienen una sustancia llamada licopeno que incide directamente en la reducción de tumores de próstata, ovario, estómago y páncreas. Da igual natural o frito.
  • Brécol: el sulforafano es la sustancia antioxidante encargada de combatir las sustancias cancerígenas. Ayuda a detener el crecimiento de células de tumores de mama, endometrio, pulmón, colon, hígado, cérvix, estómago, próstata y vejiga. Vale para todas las verduras de hoja verde.
  • Soja: protege contra el cáncer de colon al proteger la flora intestinal.
  • Cítricos: en su piel se encuentra el limoneno, un fitocompuesto que nos protege contra el cáncer.
  • Frutos rojos: fresas, arándanos, sandía, zanahoria, bayas rojas, pimientos rojos, papaya… todos los frutos rojos, ricos en betacarotenos.
  • Pescado azul: su contenido en aceites omega-3 y omega-6 hace recomendable incluirlo en nuestra dieta al menos dos o tres veces por semana.
  • Yogur: está directamente relacionado con el buen desarrollo de la flora intestinal, por lo que nos protege contra el cáncer de estómago y colon.
  • Aceite de oliva: previene los tumores de mama, cerebro e intestino y controla la proliferación de células cancerígenas a través del ácido oleico que contiene.
  • Ajo y cebollas: contienen trisulfuro de dialilo y sulfuro de dialilo, que impiden el crecimiento de células cancerígenas y estimulan el sistema inmune. Previenen el cáncer de piel, colon, pulmón y leucemia.
  • Té verde: contiene catequinas y flavonoides, potentes antioxidantes. Previene el cáncer de colon, hígado, próstata, mama, tracto digestivo, pulmón y piel.
  • Vino: es capaz de prevenir los daños celulares que ocurren en el proceso del cáncer. Contiene resveratrol, que bloquea el crecimiento y detiene la formación de tumores de hígado, estómago, colon, pulmón, linfáticos y leucemia.

Para ellas: alimentos para prevenir el cáncer de mama

  • Vegetales de color amarillo-naranja
  • Tomates
  • Uvas en lugar de vino
  • Pescados de agua fría (salmón, atún, anchoas, pez espada, abadejo o sardinas)
  • Semillas y frutos secos ricos en omega-3 (nueces, semillas de calabaza y semillas de lino)
  • Dietas ricas en vitamina D
  • Cerezas negras
  • Soja
  • Semillas de lino
  • Té verde, caliente o frío
  • En vez de aliñar con “aceite de oliva” comercial, prepara tu propio aliño con la mitad de aceite de oliva y la otra mitad de vinagre balsámico.

Las sustancias a vigilar

La acrilamida. Esta sustancia fue clasificada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC/CIIC) como un probable cancerígeno en humanos, y ya se ha comprobado que su exposición a bajos niveles causa daño al sistema nervioso y favorece la carcinogénesis. ¿Dónde la encontramos? En ciertos alimentos ricos en almidón procesados a altas temperaturas (más de 120 ºC), como patatas fritas o asadas, galletas y pan.

El ciclamato. Es la sal sódica del ácido ciclohexilsulfámico. Estudios en animales mostraron deformaciones en fetos y carcinomas de vejiga, motivo por el que Estados Unidos lo prohibió en 1969; en España sigue autorizado (E-952) y organismos como la OMS lo clasifican hoy como no catalogable como cancerígeno para los humanos. ¿Dónde lo encontramos? En algunas bebidas de cola sin azúcar, zumos en polvo, gelatinas, etc., ya que se emplea como edulcorante dietético por su bajo aporte calórico.

Las nitrosaminas. Se les atribuye un poder carcinogénico muy potente, principalmente en el estómago y en el esófago, aunque las cantidades que se consumen habitualmente son muy bajas. Las nitrosaminas formadas a partir de aminoácidos y nitrito causan cáncer en los tractos digestivo, urinario y respiratorio, así como en el hígado y en el sistema reproductor. ¿Dónde las encontramos? La formación de estos compuestos es un claro ejemplo de tóxicos generados en el proceso de elaboración de alimentos, como en el caso de carnes curadas y fritas, algunos embutidos y el tocino.

La lista a evitar

  • Patatas fritas: aportan grasas saturadas y grasas trans y también contienen acrilamidas. Algunos las llaman “patatas cancerígenas”.
  • Dónuts: mejor ni probarlos. Contienen aceites hidrogenados, harina blanca, azúcar y acrilamidas.
  • Perritos calientes: se recomienda no comer más de 12 al mes y, si se hace, elegir los que no lleven nitrito de sodio.
  • Carnes procesadas y bacon: se pueden encontrar algunas sin nitritos en tiendas de alimentación natural o herboristerías. El bacon también es alto en grasa saturada, lo que contribuye al riesgo de cánceres como el de mama.
  • Galletas, dulces o saladas, cookies: conviene revisar bien la lista de sus ingredientes, ya que suelen contener harina blanca, azúcar y grasas trans.

Más allá de la comida

En Estados Unidos, diversos estudios afirman que existen 216 sustancias relacionadas con la aparición del cáncer de mama. Entre ellas encontramos desde disolventes utilizados en pinturas y plásticos hasta tintes para el pelo, pasando por sartenes antiadherentes y algunos medicamentos. 73 se encuentran en productos habituales de consumo, 35 son contaminantes ambientales y el resto está ligado a exposiciones laborales o a la fabricación industrial. Solo en Estados Unidos se generan en torno a 500.000 kilos al año.

Destacamos algunos de los carcinógenos más comunes: el benceno, presente en los combustibles de los coches; la acrilamida, antes comentada, que también se encuentra en las lentes de contacto, detergentes y cosméticos; además de algunas sustancias químicas que recubren alfombras, textiles y muebles para retardar la combustión, o materiales utilizados en la construcción como el PVC de las ventanas modernas, plásticos y barnices.

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