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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Mente y vida anticáncer

Retención de líquidos y piernas hinchadas con el calor: por qué pasa y qué ayuda de verdad

Con el calor los tobillos se hinchan y los anillos aprietan. Te cuento por qué ocurre, qué ayuda de verdad en casa y cuándo esa hinchazón sí hay que consultar.

7 min de lectura
Piernas descansando en alto sobre cojines junto a una ventana con luz suave de verano
En este artículo
  1. 01 ¿Por qué se hinchan las piernas cuando hace calor?
  2. 02 ¿Cambia algo si has pasado por un cáncer?
  3. 03 ¿Qué ayuda de verdad en casa?
  4. 04 ¿Cuándo hay que consultar sin esperar?
  5. 05 ¿Beber menos agua reduce la retención de líquidos?
  6. 06 ¿Es lo mismo retención de líquidos que linfedema?
  7. 07 ¿Sirven las infusiones y los diuréticos “naturales”?
  8. 08 ¿Cuánto tarda en bajar la hinchazón de las piernas?
  9. 09 Lo importante
  10. 10 Referencias

Con el calor los vasos de la piel se dilatan y parte del líquido se escapa hacia los tejidos: por gravedad se acumula en tobillos, pies y pantorrillas. No es agua de más, es agua mal repartida. Por eso beber menos empeora la hinchazón, y lo que de verdad ayuda son las piernas en alto, el movimiento frecuente y bajar la sal escondida.

Lo importante en 30 segundos

  • Beber menos no quita la hinchazón: la empeora. Un cuerpo deshidratado retiene todavía más.
  • Piernas en alto y movimiento son las dos medidas que más rinden en casa.
  • La sal que importa es la que no ves, la del pan industrial, los embutidos y los platos preparados.
  • Si te operaron ganglios o recibiste radioterapia, extrema el cuidado de la piel y no abandones la compresión sin hablarlo antes.
  • Una sola pierna hinchada, con dolor, calor o rojez, es urgencia. No lo dejes para septiembre.

Llega agosto y me llegan los mismos mensajes: los tobillos hinchados al final del día, el anillo que ya no entra, los zapatos que aprietan por la tarde y no por la mañana. Casi siempre con la misma frase detrás: «debo de estar reteniendo líquidos, voy a beber menos agua».

Vamos a desmontar eso primero, porque es justo lo contrario de lo que conviene hacer.

¿Por qué se hinchan las piernas cuando hace calor?

Con el calor, el cuerpo hace algo muy inteligente: dilata los vasos sanguíneos de la piel para soltar temperatura. El problema es que esa dilatación también facilita que parte del líquido se escape hacia los tejidos y, por gravedad, se acumule donde más abajo estamos: tobillos, pies, pantorrillas.

Si a eso le sumas muchas horas de pie o sentada —un viaje largo en coche, un avión, un día de terraza sin moverte—, la bomba que devuelve la sangre hacia arriba (los músculos de las piernas) apenas trabaja. Y el líquido se queda ahí.

Es hinchazón, sí. Pero no es “agua de más” en el cuerpo: es agua mal repartida. Por eso beber menos no la arregla; la empeora, porque un cuerpo deshidratado retiene todavía más.

¿Cambia algo si has pasado por un cáncer?

Aquí me detengo, porque muchas de vosotras me leéis desde ahí.

  • Si te operaron ganglios o recibiste radioterapia en axila o ingle, el drenaje linfático de ese brazo o esa pierna puede estar comprometido. El calor extremo y las quemaduras solares pueden aumentar el riesgo de linfedema o empeorar el que ya existe. Lo desarrollo en el artículo sobre tomar el sol durante el tratamiento.
  • Las prendas de compresión en verano son un suplicio, lo sé. No es motivo para abandonarlas. Un truco muy sencillo que recomiendan los equipos especializados: guarda la prenda de repuesto dentro de una bolsa en la nevera (nunca en el congelador) y cámbiatela a media tarde. También ayuda pulverizar agua fresca por encima mientras la llevas puesta. Y si aun así no lo toleras, habla con tu especialista antes de dejarla.
  • Algunos tratamientos hinchan por sí mismos. Los corticoides, ciertas terapias hormonales y algunos fármacos oncológicos favorecen la retención. Si la hinchazón apareció al empezar un tratamiento nuevo, coméntalo en consulta: a veces se puede ajustar.
  • Cuida mucho la piel de la zona hinchada. Hidrátala a diario con crema sin perfume y evita cortes, quemaduras y picaduras: sobre una zona con linfedema, una infección se complica más de lo normal.

¿Qué ayuda de verdad en casa?

Nada de esto es espectacular. Todo funciona.

Pon las piernas en alto. Un rato al final del día, con los pies por encima del nivel del corazón —sobre cojines, no sobre el brazo del sofá—. Veinte minutos hacen más que cualquier infusión.

Muévete, aunque sea poco. Caminar a ratos, mover los tobillos en círculos, ponerte de puntillas mientras friegas. Cada contracción de la pantorrilla empuja el líquido hacia arriba. En viajes largos, levántate cada hora.

Evita las horas de plancha. Ni de pie clavada ni sentada sin moverte. Alterna.

Bebe agua. De verdad. Repártela a lo largo del día. Si la sed no te avisa —algo frecuente durante los tratamientos—, ten la botella a la vista.

Baja la sal escondida. No la del salero, que suele ser la menor parte: la del pan industrial, los embutidos, las conservas, los aperitivos y los platos preparados. Ahí está el grueso.

Sube el potasio del plato. Fruta y verdura de temporada, legumbre, frutos secos sin sal. En agosto lo tienes fácil: sandía, melón, tomate, pepino, calabacín. Va en la misma línea de lo que cuento en comer anticáncer en verano, y tienes un ejemplo directo en la ensalada de sandía, pepino y hierbabuena de esta semana.

Zapato cómodo y ancho, con suela blanda y poco tacón. Los pies hinchados no perdonan un zapato justo.

No te automediques con diuréticos. Ni de farmacia ni “naturales” en cápsulas. Si estás en tratamiento oncológico, jugar con el equilibrio de líquidos y sales por tu cuenta puede salirte caro. Eso lo decide tu médico.

¿Cuándo hay que consultar sin esperar?

Esto es lo único de este artículo que te pido que memorices.

Busca atención médica sin esperar si:

  • Se hincha una sola pierna, sobre todo si además duele, está roja o caliente al tacto. Puede ser una trombosis, y en personas con cáncer el riesgo es mayor de lo habitual.
  • Aparece fiebre o tiritona junto a la hinchazón.
  • La hinchazón llega de golpe, o se acompaña de falta de aire, dolor en el pecho o palpitaciones.
  • La zona con linfedema se pone roja, caliente y dolorida (posible infección: necesita antibiótico pronto).

Y pide cita con tu médico de cabecera si se te hinchan las dos piernas y no mejora tras varios días de cuidados en casa, o si la hinchazón empezó al iniciar un fármaco nuevo.

¿Beber menos agua reduce la retención de líquidos?

No, hace justo lo contrario. Cuando bebes poco, el cuerpo interpreta que escasea el agua y activa los mecanismos que la conservan, así que retiene más. La hinchazón de verano no es exceso de agua en el cuerpo, sino agua mal repartida por la dilatación de los vasos y la gravedad. Lo que ayuda es beber repartido a lo largo del día y mover las piernas, no restringir líquidos.

¿Es lo mismo retención de líquidos que linfedema?

No. La retención de líquidos por calor suele afectar a las dos piernas, aparece por la tarde y mejora al elevarlas o al bajar la temperatura. El linfedema es una acumulación crónica de linfa por un drenaje dañado —normalmente tras cirugía de ganglios o radioterapia—, afecta a un solo miembro, no desaparece con el reposo nocturno y necesita tratamiento específico con compresión y cuidados de la piel.

¿Sirven las infusiones y los diuréticos “naturales”?

Las infusiones ayudan sobre todo porque son líquido, y estar bien hidratada sí importa. Pero los productos “depurativos” o diuréticos en cápsulas son otra cosa: alteran el equilibrio de agua y sales, y durante un tratamiento oncológico eso puede interferir con la medicación o descompensar el riñón. No los tomes por tu cuenta; si crees que necesitas un diurético, esa decisión es de tu médico.

¿Cuánto tarda en bajar la hinchazón de las piernas?

La hinchazón normal de verano suele mejorar de un día para otro con reposo nocturno, piernas en alto y algo de movimiento, y se resuelve del todo cuando bajan las temperaturas. Si después de varios días de cuidados en casa las dos piernas siguen igual, o si el proceso no mejora nada, conviene consultar: puede haber una causa de fondo (cardíaca, renal, venosa o farmacológica) que merece revisión.

Lo importante

  • Beber menos no quita la hinchazón: la empeora. El agua bien repartida es parte del tratamiento, no del problema.
  • La gravedad y el sofá son los culpables. Piernas en alto y movimiento frecuente son las dos medidas que más rinden.
  • La sal que importa es la que no ves, la de los ultraprocesados.
  • Si has tenido cirugía de ganglios o radioterapia, extrema el cuidado de la piel y no abandones la compresión sin hablarlo.
  • Una sola pierna hinchada, con dolor o calor, es urgencia. No lo dejes para septiembre.

El verano pasa, y la hinchazón de agosto casi siempre se va con él. Pero merece la pena distinguir la molestia normal del aviso que sí importa. Escucha a tus piernas: suelen avisar antes que nadie.

Nota: este artículo es información general y no sustituye la valoración de tu equipo médico. Si estás en tratamiento oncológico o tienes linfedema, cualquier cambio en la hinchazón conviene comentarlo en consulta.

Referencias

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