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Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Oncología

¿Puedo tomar el sol si estoy en tratamiento? Fotosensibilidad, radioterapia y protección real

Muchos tratamientos vuelven la piel más sensible al sol, a veces durante años. No significa encerrarse en casa: significa salir de otra manera. Te lo cuento.

6 min de lectura
Sombrero de paja de ala ancha y camisa de lino doblada sobre una silla de mimbre a la sombra de un árbol, con gafas de sol y un vaso de agua en una mesita
En este artículo
  1. 01 ¿Por qué tu piel ya no responde igual al sol?
  2. 02 ¿En qué orden hay que protegerse del sol?
  3. 03 ¿Y la vitamina D, si me protejo tanto?
  4. 04 ¿Qué cuidados marcan la diferencia?
  5. 05 ¿Cuándo revisar la piel y qué buscar?
  6. 06 ¿Cuánto dura la fotosensibilidad después del tratamiento?
  7. 07 ¿Puedo ponerme crema solar sobre la zona irradiada?
  8. 08 ¿Puedo bañarme en la playa o en la piscina en tratamiento?
  9. 09 Lo importante
  10. 10 Referencias

Sí puedes tomar el sol si estás en tratamiento, pero de otra manera. Varios tratamientos oncológicos vuelven la piel fotosensible: se quema mucho antes de lo habitual, y esa sensibilidad puede durar años. La protección que funciona va por orden: primero la sombra, después la ropa y el sombrero, y la crema encima de todo lo anterior.

Lo importante en 30 segundos

  • Sí puedes salir. Lo que cambia es el cómo y el cuándo, no el si.
  • Sombra y ropa primero; la crema después. SPF 50, 30 minutos antes y cada dos horas.
  • La zona irradiada, protegida a rajatabla al menos durante el año siguiente al tratamiento.
  • La fotosensibilidad puede durar años: no la des por terminada cuando acaba el tratamiento.
  • La vitamina D se mide, no se adivina. Analítica y, si hace falta, suplemento.

Es una de las preguntas que más me llegan en julio y agosto, y casi siempre con culpa por medio: «¿puedo ir a la playa?». La respuesta corta es sí. La larga es que hay que hacerlo de otra manera, y que esa “otra manera” no dura solo lo que dura el tratamiento.

¿Por qué tu piel ya no responde igual al sol?

Varios tratamientos oncológicos vuelven la piel fotosensible: reacciona al sol de forma exagerada y se quema mucho antes de lo que estás acostumbrada. Puedes acabar con una quemadura seria en un rato que antes tolerabas sin problema.

Ocurre con algunos quimioterápicos, y también con muchas terapias dirigidas e inmunoterapias. No es una nota al pie: en algunos casos esa sensibilidad persiste años después de terminar el tratamiento.

La radioterapia merece capítulo aparte. La zona irradiada queda especialmente delicada y debe protegerse del sol de forma estricta —se recomienda mantener esa protección al menos durante el año siguiente al tratamiento, y seguir vigilando la piel de esa zona a largo plazo—. Sobre piel irradiada se desaconseja además la fricción, la depilación agresiva y los tatuajes.

Y hay un tercer frente que se olvida: algunos medicamentos de uso común que quizá tomes a la vez —ciertos antibióticos, antiinflamatorios o diuréticos— también son fotosensibilizantes. Si vas a pasar el día fuera, es buena pregunta para tu farmacéutico.

¿En qué orden hay que protegerse del sol?

La mayoría empezamos por la crema. Y la crema es el último escalón, no el primero.

1. La sombra. Es la protección más eficaz y la más barata. Entre las 11:00 y las 16:00, dentro o a la sombra. En verano español, ese tramo no es negociable.

2. La ropa. Un tejido opaco protege más y mejor que cualquier crema, y no hay que reaplicarlo. Manga larga de algodón o lino, pantalón o falda larga, y sobre todo sombrero de ala ancha —no gorra: la gorra deja orejas, nuca y pómulos al descubierto, que es justo donde más aparecen los problemas—. Y gafas de sol homologadas.

3. La crema, encima de todo lo anterior. Factor 50, de amplio espectro (que proteja frente a UVA y UVB). Aplícala 30 minutos antes de salir y repite cada dos horas, y siempre después del baño o de sudar. La cantidad importa tanto como el factor: casi todo el mundo se pone la mitad de lo que debería. Si dudas con la composición, te dejo mi guía sobre cómo elegir un fotoprotector solar seguro.

Añade a la lista labios (barra con protección), dorso de las manos, empeines y la raya del pelo. Y en la zona irradiada, protección física —ropa— siempre que se pueda, mejor que crema sola.

¿Y la vitamina D, si me protejo tanto?

Sí, el sol es nuestra principal fuente de vitamina D, y sí, sus niveles importan. Pero no hace falta exponerse en las horas de riesgo ni broncearse para mantenerlos: bastan exposiciones cortas de brazos y piernas fuera del tramo central del día. Y si estás en tratamiento, lo sensato no es calcularlo a ojo, sino medir tus niveles en analítica y suplementar si tu equipo lo considera necesario. Es más seguro y mucho más preciso que tostarse. Tienes el detalle en la guía completa de la vitamina D.

¿Qué cuidados marcan la diferencia?

  • Hidrata la piel a diario, con crema sin perfume. La piel en tratamiento se seca mucho y una piel seca se irrita antes.
  • Evita las duchas muy calientes y las esponjas ásperas sobre la zona irradiada.
  • Ojo con el agua y la arena, que reflejan la radiación: a la sombra de la sombrilla también te quemas.
  • Si llevas prenda de compresión por linfedema, recuerda que también protege del sol la zona que cubre; el resto del miembro necesita crema. El calor y la hinchazón van de la mano, y lo cuento entero en el artículo sobre retención de líquidos y piernas hinchadas.
  • Cuidado con el calor extremo, no solo con la radiación: los golpes de calor y las quemaduras solares pueden empeorar un linfedema.
  • Nada de cabinas de bronceado. Ni ahora ni después.

¿Cuándo revisar la piel y qué buscar?

Algunos tratamientos aumentan el riesgo de cáncer de piel a largo plazo. Acostúmbrate a mirarte una vez al mes, con buena luz y ayuda de alguien para la espalda.

Consulta si aparece un lunar nuevo o que cambia de tamaño, forma o color; si sangra, pica o no termina de curar; o si notas cualquier cosa distinta en la zona irradiada. Y si tu equipo te ha indicado seguimiento dermatológico, no lo pospongas: es de las revisiones que más rentan.

¿Cuánto dura la fotosensibilidad después del tratamiento?

Depende del fármaco. Con algunos quimioterápicos la piel recupera su tolerancia habitual en semanas o pocos meses tras la última sesión. Con otros tratamientos, y muy especialmente con algunas terapias dirigidas, la sensibilidad al sol puede mantenerse años. Por eso conviene no dar por terminada la precaución el día que suena la campana: pregunta por tus fármacos concretos y mantén la protección mientras te lo indiquen.

¿Puedo ponerme crema solar sobre la zona irradiada?

Durante la radioterapia y mientras la piel esté reactiva, no apliques nada por tu cuenta sobre el campo irradiado: sigue exactamente lo que te indique tu servicio de oncología radioterápica. Cuando la piel se haya recuperado, sí se puede usar fotoprotector, pero la primera opción sobre esa zona siempre es la protección física: una camiseta opaca, un pareo, una sombrilla. La ropa no se olvida ni se agota a las dos horas.

¿Puedo bañarme en la playa o en la piscina en tratamiento?

En general sí, siempre que no tengas la piel abierta, heridas, un catéter o una indicación expresa en contra de tu equipo. Las precauciones son de sentido común: evitar las horas centrales, ducharse al salir para retirar sal o cloro, secar bien sin frotar e hidratar la piel después. Si estás recibiendo radioterapia, consulta antes: durante esas semanas es habitual que te recomienden evitar el baño prolongado.

Lo importante

  • Sí puedes salir. Lo que cambia es el cómo y el cuándo, no el si.
  • Sombra y ropa primero; la crema después. SPF 50, 30 minutos antes, cada dos horas.
  • La zona irradiada, protegida a rajatabla al menos durante el año siguiente.
  • La fotosensibilidad puede durar años. No la des por terminada cuando acaba el tratamiento.
  • La vitamina D se mide, no se adivina. Analítica y, si hace falta, suplemento.
  • Autoexploración mensual de la piel y consulta ante cualquier cambio.

Cuidarse en verano no va de renunciar. Va de moverse a la sombra, ponerse un buen sombrero y quedarse en la terraza cuando cae el sol, que además es la mejor hora. Se disfruta igual, y la piel te lo agradece durante mucho tiempo.

Nota: este artículo es información general. Cada tratamiento tiene su propio perfil de fotosensibilidad, así que pregunta a tu equipo médico o a tu farmacéutico por los fármacos concretos que estás tomando.

Referencias

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