Soja y cáncer de mama. Una revisión de la evidencia
Hay mucha incertidumbre alrededor de la soja y el cáncer de mama. Intentemos poner un poco de luz La soja es ampliamente usada en occidente ya sea en dietas v…
En este artículo
- 01 ¿Puede la soja aumentar el riesgo de cáncer de mama?
- 02 Soy superviviente de cáncer de mama, ¿es segura la soja para mí?
- 03 ¿Qué es una cantidad moderada de soja?
- 04 ¿Puedo tomar soja durante el tratamiento?
- 05 ¿Por qué se dice que la soja puede aumentar el riesgo?
- 06 ¿Qué cantidad de soja al día se considera segura?
- 07 Con tanta controversia, ¿tomo soja o no?
Lo importante en 30 segundos
- El consumo moderado de soja (1-2 raciones al día de tofu, tempeh, edamame o bebida de soja) es seguro e incluso puede ser protector frente al cáncer de mama.
- En supervivientes, la soja en alimentos no aumenta el riesgo de recidiva; algunos estudios la asocian a mejor supervivencia.
- Durante el tratamiento, la soja como alimento puede acompañarte (proteína, síntomas de la menopausia); lo que no conviene son los suplementos de isoflavonas. Coméntalo con tu oncólogo.
- Mejor fermentada (miso, tempeh) o en vaina (edamame) que ultraprocesada.
¿La soja aumenta el riesgo de cáncer de mama? La evidencia actual es tranquilizadora: el consumo moderado de soja —una o dos raciones al día de alimentos integrales como tofu, tempeh o edamame— es seguro e incluso puede ser protector. La excepción son los suplementos concentrados de isoflavonas y el consumo durante ciertos tratamientos.
La soja se usa mucho en Occidente: como sustituto de la carne en dietas vegetarianas, en forma de bebida, yogur o hamburguesas, y en su forma fermentada (salsa de soja, miso, tempeh). En prensa circula mucha información contradictoria, así que repasemos las preguntas clave.
¿Puede la soja aumentar el riesgo de cáncer de mama?
En mujeres sanas, los estudios muestran que un consumo moderado de alimentos de soja no aumenta el riesgo de cáncer de mama ni de ningún otro cáncer. Algunas investigaciones apuntan a una protección modesta, sobre todo cuando la soja se consume durante la infancia y la adolescencia y en forma fermentada. Un metaanálisis de 2019 asoció el consumo de soja e isoflavonas con un pequeño descenso del riesgo, más marcado en mujeres posmenopáusicas (Qiu, Eur J Nutr 2019).
Soy superviviente de cáncer de mama, ¿es segura la soja para mí?
La investigación es tranquilizadora. En un análisis conjunto de 9514 supervivientes de EE. UU. y China, tomar al menos 10 mg de isoflavonas al día se asoció con menos recidivas (Nechuta, Am J Clin Nutr 2012). El gran estudio de Shanghái ya había visto que la soja se relacionaba con mejor supervivencia (Shu, JAMA 2009). Y el metaanálisis más reciente, con casi 12 000 mujeres, encontró un 26 % menos de recidiva con las isoflavonas de la soja, sobre todo en mujeres posmenopáusicas y con tumores con receptores de estrógeno positivos (van Die, JNCI Cancer Spectrum 2024).
Si tu tumor tiene receptores hormonales positivos y quieres profundizar en ese caso concreto, lo desarrollo aquí: Soja y cáncer de mama hormonal.
¿Qué es una cantidad moderada de soja?
Entre una y dos raciones diarias de alimentos de soja integrales (tofu, bebida de soja, soja cocida). Algunos estudios no han encontrado un mayor riesgo ni siquiera con tres raciones al día.
¿Puedo tomar soja durante el tratamiento?
Sí, la soja como alimento puede acompañarte durante el tratamiento, y precisamente ahí puede sumar:
- Es una buena fuente de proteína vegetal de calidad, muy útil cuando la quimioterapia quita el apetito o cuesta llegar a las proteínas del día.
- Puede aliviar de forma modesta los sofocos y síntomas de la menopausia que inducen algunos tratamientos.
- Los estudios observacionales no muestran que los alimentos de soja interfieran con el tamoxifeno ni con los inhibidores de la aromatasa; al contrario, se asocian a menos recidivas (Nechuta, 2012; van Die, 2024).
Alimento sí, suplemento no. Una cosa es comer soja y otra muy distinta tomar suplementos concentrados de isoflavonas (cápsulas, extractos, proteína de soja aislada enriquecida). En esos suplementos la dosis supera con mucho la de los alimentos, no están bien regulados y algunos estudios de laboratorio ven que dosis altas de genisteína pueden estimular células de cáncer de mama con receptores de estrógeno positivos. Por eso, durante un cáncer de mama no aconsejo los suplementos de isoflavonas: la soja, mejor en el plato.
Una única cautela con el alimento: si estás con quimioterapia basada en taxanos, algunos equipos prefieren espaciar la soja los días de infusión por una posible interacción. Coméntalo con tu equipo médico.
¿Por qué se dice que la soja puede aumentar el riesgo?
La soja contiene isoflavonas, compuestos que actúan como estrógenos vegetales. Los primeros estudios en animales vieron que altas dosis de genisteína y daidzeína promovían el crecimiento tumoral, pero hoy sabemos que los roedores metabolizan las isoflavonas de forma distinta a los humanos: en las personas, el consumo de soja no eleva los niveles de estrógenos. Lo que sí se ha relacionado con más riesgo es la soja en forma de suplementos concentrados, no los alimentos.
¿Qué cantidad de soja al día se considera segura?
Una o dos raciones, equivalentes a unos 25 mg de isoflavonas y 7 g de proteína. Una ración equivale a: ½ taza de tofu, ½ taza de tempeh, ½ taza de edamame, ½ taza de soja cocida, 1 vaso de bebida de soja, 1 yogur de soja o 1 cucharada de miso.
Con tanta controversia, ¿tomo soja o no?
Los alimentos de soja son una buena fuente de proteína vegetal, calcio, fitoestrógenos, fibra y minerales (potasio, magnesio, cobre, manganeso). Mi recomendación es tomarla preferentemente fermentada (miso, tempeh), que además aporta probióticos, 2 o 3 veces por semana, o en vaina como edamame, en lugar de productos ultraprocesados derivados de la soja.