Compota de manzana sin azúcar para días de náuseas
Cuando el apetito flojea, una compota de manzana templada lo arregla casi todo: sin azúcar, suave y reconfortante, fácil de digerir y lista en 15 minutos.
- Preparación
- 10 min
- Cocción
- 15 min
- Total
- 25 min
- Raciones
- 2
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- Vegano · Sin gluten · Sin lácteos
10 min
15 min
2 raciones
140 kcal
1 g
34 g
4 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
Cuando el apetito flojea —por náuseas, por el estómago revuelto de la quimioterapia o simplemente por un día regular—, una compota de manzana templada lo arregla casi todo. Sin azúcar, suave y reconfortante.
Ingredientes (para 1-2 personas)
- 2 manzanas reineta maduras
- 25 g de sirope de agave
- Canela
- 150 ml de agua o zumo de manzana
- El zumo de 1 limón
Preparación
- Pelamos las manzanas, les quitamos el corazón, las cortamos en láminas y las rociamos con el zumo de limón.
- En un cazo hervimos el agua junto al sirope.
- Añadimos las manzanas laminadas, la canela y el zumo de limón a fuego muy suave. Cuando empiecen a soltar su jugo, tapamos y dejamos cocer unos 15 minutos.
- Destapamos para que pierda el exceso de líquido y quede melosa.
¿Por qué es tan recomendable?
- La manzana cocida es rica en pectina, una fibra suave que sienta bien al intestino.
- No lleva azúcar añadido: todo el dulzor viene de la fruta y un poco de agave.
- Es de fácil digestión, perfecta para días de poco apetito o molestias digestivas.
¿Para quién es ideal?
La recomiendo especialmente a personas con poco apetito, náuseas o el aparato digestivo irritado por efecto de la quimio… aunque, sinceramente, es deliciosa para cualquiera. Sirve como postre, para acompañar carnes (en Alemania es habitual) o como base de tartas.
¿Puedo usar otras frutas o cambiar la textura?
Sí. Combina muy bien con pera, membrillo o un puñado de frutos rojos. Y la textura va a tu gusto: tritúrala para una compota fina o déjala con trozos si la prefieres rústica. Rellena tartas, corona el yogur o el porridge, o sírvela como puré dulce para los más peques.
¿Cómo la conservo?
Aguanta varios días en la nevera en un recipiente cerrado. Un truco: prepárala en mayor cantidad y congélala en raciones; así siempre tendrás un postre sano y reconfortante a mano.