Gazpacho de melocotón y tomate, fresco y antioxidante
Gazpacho de melocotón y tomate: la versión más dulce y veraniega del gazpacho. Fresquito, ligero y lleno de antioxidantes, listo en cinco minutos sin cocinar.
- Preparación
- 10 min
- Total
- 10 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- Vegano · Sin gluten · Sin lácteos
10 min
4 raciones
165 kcal
2 g
18 g
10 g
3 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
El gazpacho de melocotón y tomate es la versión más veraniega y dulce del gazpacho de siempre: aprovecha el melocotón en su mejor momento y lo une al tomate maduro para un plato fresquito, ligero y lleno de antioxidantes. Se hace en cinco minutos, sin cocinar nada, y sienta de maravilla en los días de calor.
Ingredientes
- 4 melocotones maduros (unos 500 g de pulpa)
- 500 g de tomates maduros de temporada
- 1 pepino pequeño
- 1/2 pimiento rojo
- 1 diente de ajo pequeño (opcional)
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de manzana (o zumo de limón)
- Sal al gusto
- Agua fría o unos cubitos de hielo para aligerar
Preparación
- Lava la fruta y la verdura. Pela los melocotones y el pepino, retira el hueso del melocotón y trocéalo todo.
- Trocea los tomates y el pimiento rojo. Si el ajo te repite, úsalo muy pequeño o prescinde de él.
- Pon todos los ingredientes en el vaso de la batidora junto con el aceite, el vinagre y una pizca de sal.
- Tritura a máxima potencia hasta que quede una crema fina y sin grumos. Añade agua fría o hielo hasta lograr la textura que te guste.
- Prueba y rectifica de sal y acidez. Enfría en la nevera al menos una hora y sírvelo bien frío.
Por qué es saludable
Este gazpacho es un chute de color y antioxidantes con muy pocas calorías. El tomate aporta licopeno, un carotenoide que se asocia a un efecto protector para la salud, especialmente cuando se combina con un poco de aceite de oliva que mejora su absorción. El melocotón suma vitamina C, betacarotenos y polifenoles, además de un dulzor natural que hace innecesario cualquier azúcar añadido.
Al tomarse crudo y frío, conserva vitaminas sensibles al calor y resulta muy hidratante, algo ideal en verano. Es un plato ligero, vegano y sin gluten, perfecto como entrante o como comida ligera. Y por su textura suave y su temperatura fría, es una opción estupenda para quien tiene el gusto alterado o poco apetito, por ejemplo durante la quimioterapia: entra bien aunque los sabores anden revueltos.
¿Puedo prepararlo con antelación?
Sí, y de hecho gana. Puedes dejarlo hecho en la nevera hasta 2 días en un recipiente cerrado; los sabores se asientan y queda aún más rico. Remuévelo o bátelo de nuevo antes de servir, porque es normal que se separe un poco al reposar.
¿Con qué melocotón queda mejor?
Con melocotón bien maduro y dulce, que es cuando está en su mejor momento en verano. También puedes usar nectarina o paraguayo. Si la fruta está algo ácida, añade uno o dos dátiles al triturar para redondear el dulzor sin recurrir al azúcar.
¿Cómo puedo hacerlo más completo?
Para convertirlo en una comida más saciante, acompáñalo de picatostes de pan integral, taquitos de aguacate, huevo duro picado o unas semillas. Así sumas grasas saludables y algo de proteína, y pasa de entrante a plato único ligero.