Sorbete de melocotón y jengibre sin azúcar
Sorbete de melocotón y jengibre sin azúcar, listo en un minuto con fruta congelada. Cremoso, refrescante y vegano, con un toque de jengibre que sienta bien.
- Preparación
- 10 min
- Total
- 10 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- Vegano · Sin gluten · Sin lácteos
10 min
4 raciones
95 kcal
2 g
22 g
1 g
3 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
Este sorbete de melocotón y jengibre sin azúcar es puro verano: aprovecha el melocotón en su mejor momento y le da un toque de jengibre que despierta el paladar. Se hace en un minuto con fruta congelada, sin azúcar añadido ni heladera, y resulta refrescante, ligero y muy fácil de tomar.
Ingredientes
- 4 melocotones maduros congelados a trozos (unos 500 g)
- 1 plátano maduro congelado a rodajas
- 1 trozo de jengibre fresco de 1-2 cm (al gusto)
- El zumo de 1/2 limón
- 3-4 cucharadas de bebida vegetal o agua muy fría (para ayudar a triturar)
- Hojas de menta fresca para decorar (opcional)
Preparación
- Pela los melocotones, retira el hueso, trocéalos y congélalos junto con el plátano en rodajas al menos 4 horas (mejor de un día para otro).
- Pon la fruta congelada en el vaso de una batidora potente o procesador junto con el jengibre pelado y el zumo de limón.
- Tritura a máxima potencia. Añade la bebida vegetal cucharada a cucharada, solo lo justo para que la máquina gire y quede una crema espesa tipo sorbete.
- Sirve enseguida en copas si te gusta cremoso, o pásalo a un recipiente y congélalo 1-2 horas para una textura más firme.
- Decora con unas hojas de menta y, si quieres, un poco de jengibre rallado por encima.
Por qué es saludable
Este sorbete es un postre helado sin azúcar añadido, algo poco habitual y muy de agradecer. Todo su dulzor viene de la fruta madura: el melocotón aporta vitamina C, betacarotenos y polifenoles, y el plátano congelado da esa textura cremosa que en los helados suele conseguirse con nata y azúcar. Así disfrutas de un capricho frío que, en lugar de calorías vacías, suma vitaminas y fibra.
El jengibre no está solo por su chispa: es un aliado clásico frente a las náuseas y las digestiones pesadas. Por eso este sorbete, frío y suave, puede sentar especialmente bien cuando el estómago anda revuelto o el gusto está alterado, por ejemplo durante la quimioterapia: la temperatura fría anestesia un poco los sabores raros y el jengibre ayuda a calmar el estómago. Es, además, vegano, sin gluten y sin lactosa.
¿Puedo hacerlo sin batidora potente?
Es más fácil con una batidora o procesador de cierta potencia, porque la fruta va congelada. Si la tuya es más justa, deja templar la fruta 5-10 minutos fuera del congelador y añade un poco más de líquido; tritura por tandas y con paciencia. Quedará algo menos firme, pero igual de rico.
¿Cómo lo endulzo si la fruta está poco dulce?
Si el melocotón no está en su punto, añade uno o dos dátiles deshuesados al triturar. Redondean el dulzor de forma natural sin recurrir al azúcar. Un plátano bien maduro también aporta mucha dulzura.
¿Se puede guardar en el congelador?
Sí. Guárdalo en un recipiente hermético hasta 2 semanas. Como no lleva azúcar, tiende a endurecerse bastante, así que sácalo 10-15 minutos antes de servir y remuévelo para recuperar la textura cremosa.