Saltar al contenido
Escuela CUID-ARTE OFM Health
Dra. · Salud Integrativa ODILE FERNÁNDEZ
Alimentación Saludable

Productos cancerígenos que patrocinan carreras anticáncer

Hace unos días leia este titular en 20 Minutos: "ElPozo Alimentación colabora con la Carrera de la Mujer de Barcelona" y casi me dio un patatús al leerlo.

Actualizado el 3 min de lectura
Ilustración sobre el pinkwashing: marcas que aparentan responsabilidad social y ambiental solo para mejorar su imagen
En este artículo
  1. 01 La carne procesada provoca cáncer. Y no lo digo yo: lo dice la OMS
  2. 02 Entonces, ¿de qué va esta función?
  3. 03 Esto se llama pinkwashing, y nos toman el pelo
  4. 04 ¿Y nosotros qué podemos hacer?
  5. 05 ¿La carne procesada produce cáncer de verdad?
  6. 06 ¿Cuánta carne procesada puedo comer sin riesgo?
  7. 07 ¿Qué como en lugar de embutidos?
  8. 08 ¿Qué significa «carcinógeno del Grupo 1» de la OMS?

Hay una hipocresía que me saca de quicio: marcas que viven de vender embutidos —productos que la OMS clasifica como cancerígenos para el ser humano, en la misma categoría que el tabaco— patrocinando carreras «contra el cáncer». Tiene nombre: pinkwashing. Lavar la imagen de un producto cuestionable a base de lazos rosas y buenas intenciones. Y cuela.

Hace unos días leí este titular en 20 Minutos —«ElPozo Alimentación colabora con la Carrera de la Mujer de Barcelona»— y casi me da un patatús. Un reportaje claramente patrocinado, vendiéndonos los embutidos como alimento ideal para deportistas que «quieren sentirse bien física y mentalmente». ¿En serio? Vamos a llamar a las cosas por su nombre.

La carne procesada provoca cáncer. Y no lo digo yo: lo dice la OMS

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, el brazo científico de la OMS) metió la carne procesada —embutidos, salchichas, beicon, jamón de york— en el Grupo 1 de carcinógenos: la misma lista que el tabaco, el amianto o el alcohol (te lo conté cuando la OMS equiparó los embutidos al tabaco). No es una sospecha ni un titular alarmista: es la categoría de máxima evidencia que existe. Por cada 50 g al día —dos lonchas de chorizo, un par de salchichas— el riesgo de cáncer colorrectal sube alrededor de un 18 %. Y, ojo: no hay una cantidad «segura». Cuanto más comes, más riesgo.

Entonces, ¿de qué va esta función?

Que alguien me lo explique: una empresa cuyo negocio son los embutidos pone dinero en una carrera cuyo objetivo es prevenir el cáncer. ¿Y a dónde va lo recaudado? En buena parte, a investigación oncológica… la misma investigación que ha demostrado que esos productos favorecen el cáncer. El producto financia a quien lo señala. Si fuera el guion de una película, dirías que es demasiado burdo.

Y no era el único patrocinador de manual: también ondeaban banderas marcas de lácteos y de aceites refinados (de girasol o de oliva refinado, proinflamatorios, a años luz de un buen aceite de oliva virgen extra). Ultraprocesados haciendo de anfitriones en un evento que predica salud. Surrealista.

Esto se llama pinkwashing, y nos toman el pelo

El marketing «con causa» es una jugada redonda: te visto un producto cuestionable de solidaridad, tú te sientes bien comprándolo y, de paso, blanqueo mi marca. Pero la salud no se compra con un dorsal ni con un lazo rosa. Cada vez que normalizamos que un cancerígeno se disfrace de anticáncer, perdemos todos. Menos la empresa.

¿Y nosotros qué podemos hacer?

Más de lo que crees. Lee las etiquetas. Pregúntate quién patrocina qué y por qué. Y, sobre todo, vota con el carro de la compra: cada vez que eliges comida real —verduras, legumbres, fruta, frutos secos, pescado, aceite de oliva virgen extra— en lugar de ultraprocesados, estás haciendo prevención de verdad. Sin lazos, sin carreras, sin marketing.

¿La carne procesada produce cáncer de verdad?

Sí, y sin matices que nos dejen tranquilos: la OMS la clasifica como cancerígeno del Grupo 1, el nivel de máxima evidencia, junto al tabaco y el amianto. Se asocia sobre todo al cáncer colorrectal (un 18 % más de riesgo por cada 50 g al día) y también al de estómago. No significa que una loncha equivalga a un cigarro, pero sí que su consumo habitual aumenta de forma demostrada el riesgo de cáncer.

¿Cuánta carne procesada puedo comer sin riesgo?

La respuesta incómoda: ninguna cantidad es completamente segura, porque el riesgo crece de forma proporcional al consumo. Lo prudente es reducirla al mínimo y reservarla, como mucho, para ocasiones muy puntuales, sustituyéndola por legumbres, huevo, pescado o carne fresca sin procesar.

¿Qué como en lugar de embutidos?

Comida real. Para el bocadillo: hummus, aguacate, tortilla, queso fresco, sardinas, paté vegetal o pollo y pavo asados en casa (no fiambre industrial). Cuanto más corta y reconocible sea la lista de ingredientes, mejor. Tu colon te lo agradecerá.

¿Qué significa «carcinógeno del Grupo 1» de la OMS?

Es la categoría que la IARC reserva a los agentes con evidencia suficiente de que causan cáncer en humanos. Que la carne procesada esté ahí no la iguala en peligrosidad al tabaco, pero sí en certeza científica: sabemos, con pruebas sólidas, que aumenta el riesgo de cáncer.

Captura de la noticia sobre el patrocinio de la Carrera de la Mujer de Barcelona

Regalo de bienvenida

Suscríbete y te regalo mi ebook «Come rico, vive sano».

Recetas sencillas y saludables para toda la familia, gratis al apuntarte. Y cada domingo, un correo con ciencia para cuidarte mejor. Sin ruido.

Únete a más de 500.000 lectores · +1 millón en redes

Sin spam. Cancela cuando quieras.

Empieza a escribir para buscar.