Pisto de verduras al horno
Pisto de verduras al horno sin sofrito: berenjena, calabacín, pimiento y tomate asados en una bandeja. Muy fácil, sabroso y listo para varias comidas.
- Preparación
- 20 min
- Cocción
- 50 min
- Total
- 70 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- Vegano · Vegetariano · Sin gluten · Sin lácteos
20 min
50 min
4 raciones
210 kcal
5 g
20 g
12 g
8 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
El pisto de verduras al horno es la forma más cómoda de aprovechar el final del verano: tomate, calabacín, berenjena, pimiento y cebolla se asan solos mientras tú haces otra cosa. Sale más dulce y menos graso que el pisto de sartén, y aguanta tres días en la nevera.
Cuando la huerta está en su mejor momento, lo más sensato es no complicarla. Este pisto no se sofríe: se trocea todo, se mete al horno con un buen aceite de oliva virgen extra y se deja que el calor seco haga el trabajo. El resultado es un plato concentrado, dulce y con muchísimo sabor, que sirve igual de guarnición, de plato único con un huevo encima o de relleno para una tostada de pan integral.
Además es un plato con mucho fondo nutricional: licopeno del tomate cocinado en grasa, fibra, potasio y polifenoles de todas las hortalizas de temporada. Y una ventaja práctica nada menor cuando hace calor o cuando se está con poca energía: se hace en una bandeja, casi sin vigilancia, y da para varias comidas.
Ingredientes
Para 4 raciones:
- 2 berenjenas medianas
- 2 calabacines medianos
- 2 pimientos rojos
- 1 pimiento verde italiano
- 1 cebolla grande
- 6 tomates maduros de pera
- 3 dientes de ajo
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
- Sal marina al gusto
- Pimienta negra recién molida
- Unas hojas de albahaca fresca para terminar
Preparación
-
Precalienta el horno a 200 °C con calor arriba y abajo. Prepara una o dos bandejas amplias: es importante que las verduras queden en una sola capa, sin amontonarse, o se cocerán en lugar de asarse.
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Lava todas las hortalizas. Corta la berenjena y el calabacín en dados de unos 2 cm, sin pelar. Los pimientos, en tiras anchas y luego en trozos del mismo tamaño. La cebolla, en juliana gruesa.
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Reparte la berenjena, el calabacín, los pimientos y la cebolla en la bandeja. Riega con 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, salpimenta y mezcla bien con las manos para que todo quede brillante.
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Hornea 25 minutos. A mitad de tiempo, remueve con una espátula para que se doren por todas las caras.
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Mientras tanto, ralla los tomates de pera (o pásalos por la batidora y cuélalos si prefieres una textura fina). Lamina los ajos.
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Saca la bandeja, añade el tomate rallado, los ajos laminados, el pimentón y el orégano. Riega con la cucharada de aceite restante y mezcla todo con cuidado.
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Devuélvelo al horno otros 20-25 minutos, hasta que el tomate haya perdido el agua y el conjunto tenga aspecto de pisto jugoso, no caldoso. Si te queda líquido, sube a 220 °C los últimos 5 minutos.
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Deja templar 10 minutos fuera del horno, rectifica de sal y termina con albahaca fresca picada en el momento de servir. Está mejor templado que ardiendo, y aún mejor al día siguiente.
Por qué es saludable
El tomate es la estrella nutricional de este plato. Su licopeno se absorbe mucho mejor cocinado y en presencia de grasa, así que el tomate asado con aceite de oliva virgen extra es una de las mejores formas de aprovecharlo. El pimiento rojo aporta vitamina C y carotenoides; la berenjena, fibra y compuestos fenólicos de su piel morada, que aquí no se tira; el ajo y la cebolla, compuestos organoazufrados que se estudian por su papel en la salud celular.
Es un plato vegetal, sin azúcares añadidos, sin ultraprocesados y con grasa de calidad. Encaja de lleno en un patrón mediterráneo de alimentación, que es el que asocia de forma más consistente con menor riesgo cardiovascular y mejor salud metabólica.
Un apunte práctico para quien esté en tratamiento oncológico: si tienes la mucosa digestiva delicada o diarrea, pasa el pisto por la batidora y sirve como crema, y modera el pimentón y el ajo. Si tienes llagas en la boca, baja la acidez añadiendo una pizca extra de aceite y evitando el tomate muy crudo.
¿Cuánto dura el pisto en la nevera?
Tres o cuatro días en un recipiente hermético, y gana sabor con el reposo. También congela muy bien: reparte en raciones individuales y tendrás resuelta una comida para las semanas con poca energía.
¿Puedo hacerlo con otras verduras?
Sí. En otoño queda estupendo añadiendo calabaza en dados o setas, y en invierno funciona con puerro y zanahoria. La proporción importa poco; lo que no debe faltar es el tomate y un aceite de oliva virgen extra generoso.
¿Cómo lo convierto en plato único?
Añade una fuente de proteína: un huevo escalfado o al horno encima, garbanzos cocidos salteados en los últimos minutos, tofu marinado o unos tacos de bacalao desmigado. Con eso pasa de guarnición a comida completa y equilibrada.
¿Por qué al horno y no en sartén?
Porque necesita mucho menos aceite, no hay que vigilarlo removiendo, y el calor seco caramela los azúcares naturales de la cebolla y el pimiento. El sabor es más profundo y el trabajo, la mitad.