Higos asados con yogur, nueces y canela
Higos asados al horno con yogur, nueces y canela: postre de septiembre sin azúcar añadido y listo en 20 minutos. Fibra, omega 3 vegetal y fermentados.
- Preparación
- 10 min
- Cocción
- 18 min
- Total
- 28 min
- Raciones
- 4
- Dificultad
- Fácil
- Dieta
- Vegetariano · Sin gluten · Sin azúcar
10 min
18 min
4 raciones
290 kcal
10 g
26 g
16 g
5 g
Valores estimados a partir de los ingredientes; pueden variar según las marcas y las cantidades.
Higos asados al horno con yogur natural, nueces y canela: un postre de septiembre que se hace en veinte minutos y sin un gramo de azúcar añadido. El calor concentra el dulzor del higo, y el yogur y las nueces aportan la grasa y la proteína que evitan el pico de glucosa.
Septiembre es el mes del higo en España, y es una fruta que dura muy poco en su mejor momento. Cuando está maduro de verdad no necesita nada: solo un golpe de horno que caramelice sus propios azúcares y lo convierta en algo que parece un postre elaborado sin serlo.
Ingredientes
Para 4 personas:
- 8 higos maduros (unos 400 g)
- 400 g de yogur natural sin azucarar (o yogur griego natural; para versión vegana, yogur de coco o de anacardo sin azúcar)
- 60 g de nueces peladas
- 1 cucharadita de canela de Ceilán en polvo
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- La ralladura de media naranja
- 1 cucharadita de semillas de sésamo tostado (opcional)
- 4 hojas de menta fresca (opcional)
Nada de miel ni de sirope: el higo maduro tiene dulzor de sobra y el horno lo saca a la superficie.
Preparación
- Precalienta el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo.
- Lava los higos con cuidado y sécalos. No los peles: la piel concentra buena parte de sus polifenoles y de su fibra.
- Haz un corte en cruz en cada higo, desde arriba y sin llegar a la base, y ábrelos ligeramente con los dedos como si fueran una flor.
- Colócalos en una fuente sobre papel de horno. Píntalos con el aceite de oliva y espolvorea media cucharadita de canela por encima.
- Hornea 15-18 minutos, hasta que estén blandos, jugosos y con los bordes ligeramente caramelizados. Si los quieres más tostados, dales 2 minutos de gratinador vigilando de cerca.
- Tuesta las nueces mientras tanto en una sartén sin aceite, a fuego medio, durante 3-4 minutos. Remueve para que no se quemen y pícalas en trozos grandes.
- Monta el plato: una base generosa de yogur en cada cuenco, dos higos asados templados encima, las nueces, la ralladura de naranja, el resto de la canela y, si quieres, el sésamo y la menta.
Sírvelo templado, no recién salido del horno: el contraste entre el higo caliente y el yogur frío es justo lo que hace bonita esta receta.
Conservación: los higos asados aguantan 3 días en la nevera en un recipiente cerrado. Móntalos con el yogur en el momento de comer, no antes.
Por qué es saludable
El higo es una de las frutas con más fibra. Aporta fibra soluble e insoluble, que alimenta a la microbiota intestinal y ayuda al tránsito. Es además una fruta con un contenido de calcio y potasio poco habitual entre las frutas frescas, y su piel y sus semillas concentran polifenoles con capacidad antioxidante.
Las nueces son el fruto seco con más omega-3. Son las que más ácido alfa-linolénico aportan, muy por delante del resto de frutos secos, aunque entre las semillas el lino y la chía lo superen. Hay evidencia consistente que relaciona el consumo habitual de frutos secos con un mejor perfil cardiovascular y menor inflamación de bajo grado. Tostarlas ligeramente mejora su sabor sin estropear su grasa, siempre que no se pasen de punto.
El yogur natural aporta bacterias vivas y proteína. Los alimentos fermentados forman parte de un patrón de alimentación protector, y la proteína del yogur, junto a la grasa de la nuez, amortigua la subida de glucosa que daría la fruta sola. Este es el detalle que convierte un postre dulce en un plato equilibrado.
La canela de Ceilán, además de permitir prescindir del azúcar por completo, se ha estudiado por su efecto sobre la glucemia. Elígela de Ceilán y no cassia: contiene mucha menos cumarina, y eso importa si la tomas a diario.
Y lo que no lleva también cuenta: cero azúcar añadido, cero harinas refinadas y cero ultraprocesados. Es un postre que puedes comer a diario sin pensarlo.
¿Puedo hacerla si tengo diabetes o resistencia a la insulina?
Sí, con dos matices. Reduce a un higo por ración, no elimines el yogur ni las nueces —son justamente lo que suaviza la curva de glucosa— y tómala como postre después de una comida con proteína y verdura, nunca sola a media tarde. Si mides tu glucosa, es una buena receta para comprobar cómo respondes.
¿Sirve durante el tratamiento oncológico?
En general sí, y suele sentar bien porque es blanda, templada y fácil de tragar. Dos precauciones concretas: si estás en neutropenia, tu equipo puede indicarte evitar lácteos no pasteurizados y fruta cruda, así que confirma con ellos y usa yogur pasteurizado. Y si tienes mucositis, deja fuera la ralladura de naranja y el sésamo, que pueden molestar. Con llagas o dificultad para tragar, tritura los higos asados con el yogur y sáltate las nueces enteras.
¿Y si no encuentro higos frescos?
Fuera de temporada puedes hacerla con ciruelas, melocotón o albaricoque en verano, y con peras o manzana en otoño e invierno, cortadas en gajos y con el mismo tiempo de horno. Con higos secos no funciona igual: concentran mucho más azúcar y no necesitan asado.
¿Puedo prepararla con antelación para un menú?
Sí. Asa los higos por la mañana, guárdalos en la nevera y sácalos 20 minutos antes de servir, o dales un golpe de horno de 3 minutos. Tuesta las nueces el mismo día, porque pierden el crujiente rápido, y monta los cuencos justo antes de sentarte a la mesa.