Qué dosis de melatonina se usan en los estudios de cáncer
La dosis de melatonina de los estudios oncológicos son 20 mg por la noche: más de diez veces el tope legal de un complemento en España. Te lo explico.
En este artículo
- 01 ¿Qué dosis de melatonina se usan realmente en los estudios de cáncer?
- 02 ¿Por qué no puedo comprar 20 mg de melatonina en España?
- 03 ¿Qué dice exactamente la revisión Cochrane de 2025?
- 04 ¿Entonces la melatonina no sirve para nada en cáncer?
- 05 ¿Y qué dosis tiene sentido si solo quiero dormir mejor?
- 06 ¿Cuándo hay que tener precaución con la melatonina?
- 07 ¿Por qué se estudia justamente la melatonina y no otra cosa?
- 08 ¿Qué le pregunto a mi oncólogo si quiero plantearlo?
- 09 ¿Qué haría yo con esta información?
En los ensayos de cáncer la melatonina se ha estudiado sobre todo a 20 mg orales por la noche, en un rango de 10 a 40 mg al día. En España ningún complemento puede superar los 1,9 mg: a partir de 2 mg pasa a ser medicamento. Por eso esa dosis no se compra, se decide con tu oncólogo.
Lo importante en 30 segundos
- La dosis más repetida en los ensayos oncológicos es 20 mg por la noche, con un rango de 10 a 40 mg al día. Diez veces por encima de lo que hay en cualquier bote.
- En España, a partir de 2 mg la melatonina es medicamento (criterio de la AEMPS). Por eso el tope de un complemento es 1,9 mg y desaparecieron los botes de 3 y 5 mg.
- La revisión Cochrane de 2025 (30 ensayos, 5.093 personas) deja un mensaje incómodo: lo único que sabemos con certeza moderada es que es segura, no que funcione.
- Añadida al tratamiento estándar, probablemente reduce la fatiga y puede reducir las náuseas. Sobre sueño y calidad de vida, la certeza es muy baja.
- También se ha estudiado por vía tópica: gel al 3 % en enjuagues para la mucositis oral por radioterapia y crema al 0,5 % para la radiodermitis.
- A dosis de complemento (0,5-1,9 mg) es razonable y segura como apoyo al sueño. Coméntalo igualmente con tu oncólogo, sobre todo si tomas inmunosupresores o anticoagulantes.
Hay una pregunta que se repite mucho y que casi nunca encuentra respuesta clara: “He leído que la melatonina se investiga en cáncer. ¿Cuánta?”. En este blog ya hemos hablado de para qué se está estudiando la melatonina durante la quimioterapia y de cómo ayuda al sueño. Aquí no voy a repetir los beneficios: voy a responder solo a la parte que nadie te cuenta, que es cuánto y por qué eso no está en la estantería.
¿Qué dosis de melatonina se usan realmente en los estudios de cáncer?
El rango que aparece una y otra vez en la literatura oncológica va de 10 a 40 mg al día, por vía oral y en toma nocturna. La dosis más habitual, la que se repite en la mayoría de protocolos, son 20 mg por la noche.
Conviene detenerse un segundo en esa cifra, porque es fácil leerla por encima. Un comprimido de melatonina de los que se venden para el desfase horario suele llevar 1 mg. Los estudios manejan veinte veces esa cantidad, todas las noches, durante semanas o meses, y en personas que además están recibiendo quimioterapia o radioterapia. No es “tomar un poquito más”. Es otro escenario completamente distinto, con otro perfil de vigilancia.
Y hay una segunda vía que casi nadie menciona: la tópica. Se ha investigado en forma de gel al 3 % usado como enjuague para la mucositis oral que provoca la radioterapia, y de crema al 0,5 % para la radiodermitis, esa irritación de la piel en la zona irradiada. Ahí la melatonina no se traga: se aplica donde está el problema.
¿Por qué no puedo comprar 20 mg de melatonina en España?
Porque a partir de 2 mg la melatonina deja de considerarse complemento alimenticio y pasa a ser medicamento. Ese es el criterio que aplica la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), y de ahí viene todo lo demás.
Las consecuencias prácticas son tres:
- El tope legal de cualquier complemento con melatonina en España es de 1,9 mg por dosis diaria.
- Los botes de 3 mg y 5 mg que circulaban hace años se retiraron del canal de complementos.
- La melatonina de 2 mg existe, pero como medicamento con receta (Circadin, de liberación prolongada), con su indicación concreta y su prescripción médica. Si te interesa cómo funciona esa forma, lo explico en este artículo sobre la melatonina de liberación prolongada.
Dicho de otro modo: los 20 mg de los ensayos son más de diez veces el tope de cualquier complemento a la venta en España. Eso no se compra. Eso se habla con el oncólogo, que es quien puede valorar si tiene sentido en un caso concreto y bajo qué seguimiento.
¿Qué dice exactamente la revisión Cochrane de 2025?
Es la referencia más actualizada y merece la pena leerla con calma, porque es matizada.
La revisión Cochrane sobre melatonina en el tratamiento del cáncer (Yu ZY y cols., CD010145.pub2, 2025) reunió 30 ensayos aleatorizados y 5.093 pacientes. Sus conclusiones, resumidas sin adornos:
- Sobre calidad de vida y sueño a los tres meses, la certeza de la evidencia es muy baja. Traducido: no podemos afirmar gran cosa.
- Añadida al tratamiento estándar, la melatonina probablemente reduce la fatiga y puede reducir las náuseas.
- El único desenlace con certeza moderada de toda la revisión es el de los efectos adversos.
Esa última línea es la más importante y la que menos se cita. Lo que mejor sabemos de la melatonina en oncología no es que funcione: es que es segura. «¿Es segura?» y «¿es eficaz?» son dos preguntas distintas, y hoy tenemos una respuesta buena para la de la seguridad y bastante floja para la de la eficacia.
Si has leído titulares mucho más entusiastas, probablemente venían de un metaanálisis anterior (Wang y cols., 2012, Cancer Chemotherapy and Pharmacology; 8 ensayos, 761 pacientes, 20 mg al día) que sí resultó muy optimista. Es un buen contraste histórico y explica de dónde nació la expectativa, pero no es la foto de hoy: con más ensayos y mejor metodología, el entusiasmo se ha moderado.
¿Entonces la melatonina no sirve para nada en cáncer?
No he dicho eso, y me parece importante no irse al otro extremo.
“Certeza muy baja” no significa “no funciona”. Significa “no lo sabemos con seguridad”, casi siempre porque los estudios son pequeños, heterogéneos o metodológicamente mejorables. Que probablemente ayude con la fatiga —uno de los síntomas que más deteriora el día a día durante el tratamiento— no es poca cosa. Y que su perfil de seguridad sea el desenlace mejor establecido de toda la revisión tampoco lo es.
Lo que sí conviene abandonar es la idea de la melatonina como tratamiento antitumoral. La evidencia disponible la sitúa como apoyo sintomático junto al tratamiento estándar, nunca en lugar de él.
¿Y qué dosis tiene sentido si solo quiero dormir mejor?
Aquí la respuesta es mucho más tranquila: entre 0,5 y 1,9 mg, treinta o sesenta minutos antes de acostarte, y siempre a la misma hora.
Es una dosis razonable, segura y perfectamente disponible. En sueño, además, más no es mejor: la melatonina no es un hipnótico que tumba, es una señal horaria que le dice al cuerpo que ha anochecido. Subir la dosis no refuerza esa señal, solo aumenta la probabilidad de amanecer con la cabeza espesa.
Yo prefiero las gotas precisamente por eso: permiten empezar por lo mínimo y ajustar. Puedes ver la melatonina en gotas de OFM, que aporta 0,5 mg por gota y deja afinar la cantidad sin partir comprimidos. Si estás en tratamiento oncológico, coméntaselo igualmente a tu oncólogo antes de empezar: no por peligro, sino porque merece la pena que tu equipo sepa todo lo que tomas.
Y una parte del descanso no está en ningún bote: cenar temprano, luz de la mañana en los ojos, pantallas fuera del dormitorio y horarios estables. Lo desarrollo en esta guía sobre el insomnio y la salud.
¿Cuándo hay que tener precaución con la melatonina?
Hay tres situaciones concretas en las que no conviene decidir por tu cuenta:
- Inmunosupresores. La melatonina tiene actividad inmunomoduladora. En personas trasplantadas o en tratamiento inmunosupresor, es una conversación médica, no una compra.
- Anticoagulantes. Se ha descrito interacción potencial. Si tomas anticoagulantes o antiagregantes, consúltalo antes.
- Enfermedad autoinmune. Por el mismo motivo inmunomodulador, aquí también toca preguntar primero.
A eso añado lo de siempre: embarazo y lactancia (datos insuficientes), epilepsia y conducción o manejo de maquinaria si notas somnolencia residual por la mañana.
¿Por qué se estudia justamente la melatonina y no otra cosa?
Porque la señal no viene solo del laboratorio. Viene también de la epidemiología: el trabajo a turnos nocturnos, que altera de forma crónica la producción natural de melatonina, se ha asociado con una mayor probabilidad de desarrollar ciertos tumores. Lo conté en este artículo sobre el turno de noche.
Esa observación es la que abrió la puerta a preguntarse si dar melatonina podría ayudar. Es una hipótesis legítima y bien fundada. Lo que los ensayos nos están diciendo, con honestidad, es que la respuesta todavía no está cerrada.
¿Qué le pregunto a mi oncólogo si quiero plantearlo?
Llegar con una pregunta concreta cambia mucho la conversación. Tres que funcionan:
- “¿Hay algún motivo en mi caso —tratamiento, medicación, tipo de tumor— por el que la melatonina no sea buena idea?”
- “Para dormir, ¿te parece bien que tome 1 mg por la noche y te lo apunte en la hoja de medicación?”
- “He leído que en los ensayos se usan 20 mg. ¿Tiene algún sentido en mi situación o lo dejamos estar?”
La tercera es la clave, y es honesta: no vas a pedir una receta, vas a preguntar. Puede que la respuesta sea que no, y también está bien.
¿Qué haría yo con esta información?
Separaría las dos preguntas y no las mezclaría nunca.
Si lo que quiero es dormir mejor durante un tratamiento, empiezo por 0,5-1 mg de melatonina a la misma hora cada noche, apunto cómo duermo durante dos semanas y ordeno los hábitos alrededor. Es barato, seguro y comprobable. Puedes hacerlo con la melatonina en gotas de OFM precisamente porque permite ajustar a la baja.
Si lo que me ronda la cabeza es la melatonina de los ensayos, la llevo a la consulta como pregunta, no como decisión tomada. Ni la compro fuera de España, ni la sumo por mi cuenta, ni la sustituyo por nada de lo que ya estoy haciendo.
Y me quedaría con la frase que resume todo el artículo: de la melatonina en oncología lo que mejor sabemos hoy es que es segura, no que funcione. Saberlo no quita esperanza; solo pone las expectativas en su sitio, que es exactamente donde hacen falta cuando estás en mitad de un tratamiento.