Los alimentos anticáncer imprescindibles en tu menú
¿Qué alimentos anticáncer no deben faltar en tu menú? Brócoli, cúrcuma, AOVE, manzana y té verde encabezan la lista. Entrevista a la Dra. Odile Fernández.
¿Qué alimentos anticáncer no deberían faltar en tu menú? En mi top five: brócoli, cúrcuma, aceite de oliva virgen extra, manzana y té verde. Una dieta predominantemente vegetal, con productos frescos y de temporada, es la mejor base para la prevención. Os comparto la entrevista que me hicieron para la revista MujerHoy con motivo de mi Guía práctica para una alimentación y vida anticáncer. Si quieres el desarrollo completo en lugar de la entrevista, está en las claves para seguir una dieta anticáncer.
¿Qué requisitos debe cumplir una forma de comer para ayudar a prevenir el cáncer?
Debe basarse en productos frescos y de temporada, preparados en casa, dando prioridad a verduras, frutas, frutos secos, semillas, hierbas aromáticas, especias, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva virgen extra; y, en menor medida, el huevo y el pescado. A ser posible, de agricultura y ganadería ecológica.
¿Qué alimentos suprimió de su dieta tras el cáncer?
Empecé eliminando productos industrializados, azúcar y azucarados (refrescos, zumos industriales, bollería); después, los refinados como el pan y la pasta blanca y, a continuación, fritos, barbacoas, salazones, ahumados, carnes y lácteos.
La OMS estima que uno de cada tres cánceres se relaciona con la mala alimentación, sobre todo con la comida rápida. La dieta mediterránea tradicional ayuda en la prevención; de hecho, el ensayo PREDIMED observó una reducción importante del riesgo de cáncer de mama al sumar AOVE a la dieta mediterránea. En el cáncer de ovario, relacionado con las grasas, los lácteos y el exceso de azúcar, los eliminé de mi dieta.
¿Qué alimentos nunca faltan en su dieta anticáncer?
Es una dieta predominantemente vegetal (sin excluir pescado, huevo o carne blanca). Entre los vegetales: crucíferas, tomate, ajo, cebolla, hoja verde, espárragos, alcachofas, zanahoria y calabaza. Entre las frutas: cítricos, frutos rojos, manzana, ciruela, sandía, melón, melocotón y plátano. Especias como la cúrcuma y el jengibre; aromáticas como perejil, orégano, tomillo y albahaca. De los frutos secos, nueces y almendras; de las semillas, lino, chía, sésamo, girasol y calabaza. Y nunca olvido el té verde, el aguacate, el AOVE y el cacao. En el top five: brócoli, cúrcuma, AOVE, manzana y té verde.
¿Qué deberíamos evitar?
Fumar, beber alcohol, la obesidad, el sedentarismo y el estrés crónico mal gestionado. Tampoco hay que olvidar los carcinógenos del ambiente: el bisfenol A de algunos plásticos, el teflón, la contaminación o los benzopirenos del tabaco y las frituras.
¿Qué papel juegan las emociones, el ejercicio y la actitud?
Nunca podremos garantizar que no aparezca un cáncer —es una enfermedad multifactorial—, pero sí reducir el riesgo: dieta rica en vegetales y fruta, 30 minutos de ejercicio moderado de 3 a 5 días por semana, no fumar, no beber alcohol y vivir “la prisa sin prisas”, disfrutando del presente.
¿Qué recomendaría frente al cáncer de mama y de ovario?
Evitar la obesidad; reducir grasas animales (carnes rojas, embutidos, lácteos enteros), aceites refinados (girasol, palma) y productos azucarados; y aumentar las semillas de lino, las crucíferas, las algas, el té verde y, en general, verduras y frutas. El ejercicio físico es importante, igual que no fumar ni beber alcohol.
¿Cómo anima a que el enfermo sea sujeto activo de su proceso?
Una vez diagnosticada la enfermedad, conviene implicarse: buscar, informarse y tomar una actitud proactiva en lugar de esperar a ver qué pasa. Las asociaciones de pacientes son un gran apoyo. En mis libros recopilo la información actual sobre cáncer y alimentación, con recetas para hacer esa transición de forma sencilla.
¿Qué aporta la Guía práctica frente a sus libros anteriores?
Información práctica, sencilla y esquemática para cambiar de alimentación y de estilo de vida sin agobios. Incluye temas nuevos: cómo paliar los efectos secundarios del tratamiento con alimentación y terapias naturales, el papel del ejercicio, la oncología integrativa y la relación entre el cáncer y las emociones.